
Eduard Sallent, el paradigma de policía de la Generalidad catalana, se marcha, según ha avanzado este viernes El País. Según esa información, habría pedido una excedencia y se ignora de momento a qué se va a dedicar.
Destituido tras la segunda fuga de Carles Puigdemont, en agosto de 2024, como máximo jefe de los Mossos, Sallent pidió ser destinado a la "región metropolitana sur", la del Bajo Llobregat. En calidad de jefe de ese área era el responsable de los dispositivos de seguridad en los partidos del R.C.D Espanyol cuando una conductora arremetió contra un grupo de aficionados blanquiazules que se dirigían al estadio.
El atropello masivo en Cornellá
El atropello masivo dejó decenas de heridos. Uno de ellos, el más grave, tardó meses en salir del hospital. A pesar de que se informó de que no hubo heridos graves y se mantuvo la celebración del partido, el derbi contra el F. C. Barcelona en Cornellá con algo más que el visto bueno de Sallent, uno de los heridos, un hombre de 41 años, tuvo que ser operado de urgencia por un coágulo en el cerebro. Aquello ocurrió el 15 de mayo de 2025 y esa persona permaneció ingresada hasta octubre de ese año.
Pero el episodio por el que Sallent forma parte de la historia de Cataluña es por la segunda fuga de Puigdemont, un acontecimiento televisado en directo y del que hay dos versiones posibles: una asombrosa incompetencia policial o la complicidad con el prófugo líder golpista. Ese 8 de agosto de 2024, fecha de la investidura de Salvador Illa, Sallent no sólo estaba al frente de los Mossos como máximo responsable operativo, sino que además iba vestido de gala por los aledaños del parlament dirigiendo el operativo para "detener" a Puigdemont.
Presidente de un sindicato estudiantil
El sainete continuó el día después, cuando Sallent mostró su asombro real o fingido ante la prensa porque no se esperaba de un expresidente de la Generalidad que se diera a la fuga como lo hizo Puigdemont. Que eso no era propio de un expresidente, vino a decir un hombre de fuertes convicciones nacionalistas, no en vano fue presidente de la "Federación Nacional de Estudiantes de Cataluña", una cantera de cuadros separatistas.
Nombrado por Torra
Sallent, licenciado en Filosofía, fue el jefe de policía que nombró Quim Torra, lo que ya daba una pista del sesgo del máximo responsable de los Mossos. También resulta sumamente indiciario en su perfil que se dedicara a las tareas de información en un contexto político como el catalán. Cuando la Audiencia Nacional absolvió a Josep Lluís Trapero (el "major" de los Mossos) de los delitos que se le imputaban por la pasividad de los Mossos durante el referéndum ilegal y el golpe de Estado) el entonces consejero de Interior de Torra, Miquel Sámper (ahora consejero de Empresa de Salvador Illa) lo restituyó en su cargo.
Sallent pidió entonces ser enviado a la "región metropolitana sur" en la jerga de los Mossos. Pero la salida del gobierno catalán de Junts supuso una segunda oportunidad para Sallent. ERC destituyó a Trapero y repuso a Sallent. Dos años después, la tortilla volvería a girar en contra de Sallent con la victoria electoral de Salvador Illa y el nombramiento de Trapero como director general de la policía catalana, un cargo político que está por encima del jefe de los Mossos. Una semana tardó Trapero en cesar a Sallent tras el esperpento de la segunda fuga de Puigdemont.
En una comparecencia judicial en calidad de testigo por el caso que se sigue contra tres agentes acusados de complicidad con Puigdemont, Sallent afirmó que pensaban que Puigdemont no opondría resistencia a su detención y que trataron de diseñar un plan para que el arresto no se convirtiera en un circo. A Sallent le preocupaba la imagen de un presidente de la Generalidad siendo arrastrado por el suelo o en medio de un tumulto. Lo que no le preocupaba en absoluto, sostiene, es que pudiera huir. Ni se lo imaginaba, dijo ante la juez.
Detener a Puigdemont no era el objetivo
En el libro de la periodista Mayka Navarro y el investigador privado Francisco Marco titulado "La fugida" (La huida) se detalla el operativo con los mensajes del grupo de WhatsApp montado por Sallent con los mandos de su confianza. En uno de ellos, Sallent les recuerda a los implicados que la finalidad del dispositivo no es la de detener a Puigdemont.
Lo escribió así: "En relación a la reunión de hoy: el dispositivo tiene como objetivo garantizar la celebración del pleno. En el marco de este dispositivo existe la posibilidad de que se produzca la detención del presidente Puigdemont. Pero no es la finalidad del dispositivo. En la reunión de hoy hemos planificado el dispositivo en diferentes escenarios y hemos evaluado hipótesis sobre una hipotética presencia del expresidente. Hemos definido un dispositivo pulcro y equilibrado que garantice su eficacia sin estridencias. Quien tenga alguna consideración a hacer que la haga en las reuniones con transparencia".

