
El caso Pegasus, que afecta de lleno al Gobierno de Pedro Sánchez, se ha convertido en un tema de tensión entre España, Marruecos e Israel. Los teléfonos del presidente y de varios de sus ministros fueron pinchados entre 2020 y 2021, con extracción masiva de datos sensibles. Según ha podido saber El Debate, agentes israelíes quisieron filtrar datos sensibles de Pegasus que podrían hacer caer al Ejecutivo. Sin embargo, por cuestiones de privacidad y de prestigio, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, lo impidió.
Las investigaciones judiciales españolas, han topado con un obstáculo decisivo: la falta de cooperación de Israel. La Audiencia Nacional ha archivado la causa en dos ocasiones ante la imposibilidad de avanzar. El argumento es simple: si se permite a partes interesadas acceder a contenidos obtenidos por compradores, la fe de los clientes se desmorona y nadie querrá adquirir el sistema.
El no revelar datos se trata de algo estructural. Pegasus es considerado material sensible de exportación, sujeto a autorización del Ministerio de Defensa israelí. Es decir, cada contrato implica directa o indirectamente una intervención estatal. Aquí se revela un punto muy delicado: la separación entre empresa privada y Estado se diluye en la práctica. NSO actúa como compañía, pero sus productos forman parte del poder estratégico de Israel, lo que convierte cualquier investigación internacional en un asunto diplomático antes que judicial.
Chantaje de Marruecos a Sánchez
En paralelo, Marruecos aparece reiteradamente en las investigaciones como uno de los usuarios del sistema en operaciones de espionaje político, incluyendo objetivos en España y Francia. Diversos trabajos periodísticos han señalado a servicios de inteligencia marroquíes como usuarios del software, en un contexto de tensiones geopolíticas frecuentes con el Gobierno de Pedro Sánchez.
Según ha podido saber el diario El Debate, con Sánchez como "un aliado del terrorismo e Irán", varios agentes israelíes han elevado al poder político la sugerencia de "filtrar ciertos datos sobre su conducta". Pero el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu puso por encima "el total respeto del silencio".
"La ausencia de información es un activo estratégico, por más que exista la tentación de quemar a un gobierno hostil". Pero esto "afectaría la credibilidad en la total discreción israelí frente a sus clientes". Además "Israel no puede dar –suponiendo que los tenga– datos sobre este tema, pues afectaría la confianza de futuros interesados", señalan las fuentes consultadas.
Y es que los contratos de Pegasus, según distintas investigaciones, incluyen cláusulas de confidencialidad estrictas y restricciones formales sobre el uso del software. En este terreno pantanoso se agolpan las diferentes teorías. Algunas apuntan a Marruecos como responsable del espionaje a Sánchez, en el marco de disputas diplomáticas (Sáhara Occidental, migraciones masivas). Otras sugieren que múltiples actores podrían haber tenido acceso al sistema, dado que Pegasus se vende a distintos gobiernos.
Libertad Digital ha informado en decenas de ocasiones que el rey de Marruecos y sus hombres de poder más cercanos chantajean al Gobierno de Pedro Sánchez con armas como la inmigración o como bien puede ser Pegasus.
En principio, su venta solo se limita a gobiernos para la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado. En la práctica, varias investigaciones han revelado su utilización contra opositores políticos, abogados y activistas en varios paises, que incumplen las condiciones del contrato.


