
El rey Felipe VI viajará el próximo 25 de junio a México para mantener un encuentro con Claudia Sheinbaum. Este desplazamiento se produce tras aceptar una invitación formal que busca escenificar el final de las fricciones y certificar la mejora de las relaciones entre ambas naciones, gravemente deterioradas durante los últimos años.
Según ha confirmado este jueves la Casa Real, el monarca hará una escala previa en su viaje hacia la ciudad de Guadalajara, donde tiene previsto asistir al partido que enfrentará a la selección española de fútbol contra Uruguay. Este encuentro, correspondiente a la fase de grupos del Mundial 2026, tendrá lugar el viernes 26 de junio.

Zarzuela ha enmarcado esta importante visita oficial en "un contexto de intensificación de las relaciones bilaterales" entre España y México. Durante su estancia en el país azteca, el jefe del Estado no viajará solo, sino que estará acompañado por una delegación del Gobierno encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, y por la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón.
La cita bilateral, que se celebrará en el Palacio Nacional, certifica el carpetazo definitivo a las tensiones impulsadas por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien de forma insistente reclamó que España pidiera perdón por la conquista de América. Esta escalada diplomática alcanzó su punto más crítico en octubre de 2024, cuando la actual jefa del Ejecutivo decidió excluir al Rey de su toma de posesión, justificando tal desaire en la falta de respuesta a las cartas de su predecesor.
Sin embargo, en los últimos meses se ha consolidado un evidente deshielo diplomático. El pasado mes de febrero, la presidenta mexicana envió una misiva invitando al monarca español al evento deportivo, destacando que el torneo suponía "una coyuntura propicia para evocar la profundidad y el carácter singular de los vínculos" entre ambos territorios. Una oferta que fue recibida "con agrado" por la Corona española.
El punto de inflexión llegó en marzo, cuando Felipe VI reconoció durante una exposición institucional en Madrid que en la llegada de los españoles a América hubo "mucho abuso". Estas insólitas palabras fueron aplaudidas inmediatamente en México como un gesto de acercamiento fundamental para recuperar los lazos institucionales. Como muestra adicional de normalidad, la mandataria americana visitó Barcelona en abril para asistir a una cumbre progresista junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

