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A la cárcel no irá

Todos sabemos que el asunto llegará al Constitucional y Conde Pumpido absolverá al Chirimoyo de todas sus faltas.

Todos sabemos que el asunto llegará al Constitucional y Conde Pumpido absolverá al Chirimoyo de todas sus faltas.
David Sánchez, a su llegada a la última sesión del juicio por su contratación en la Diputación de Badajoz el pasado 9 de junio. | Efe

El relato gubernamental y de la Banda del Propofol (©FJL) sobre la condena del hermano de Pedro Sánchez parte de la premisa de que todo se debe a la denuncia de una asociación ultraderechista. Al partido de Pablo Manuel Iglesias Turrión le hemos llamado de todo a lo largo de los años, pero nunca se nos había ocurrido tacharlo de facha, y eso que el comportamiento de los marqueses de Galapagar daban para eso y bastante más.

Porque fue Podemos el que destapó el enchufe del Chirimoyo a través de una denuncia pública de su grupo en el parlamento de Extremadura, donde sus diputados registraron una petición de información sobre el proceso para cubrir un "cargo que no existía hasta la fecha, las bases no exigían ni siquiera el título de profesor de Música y no existía tribunal, solo una entrevista en el despacho de la diputada provincial".

Los socios actuales de Sánchez dieron la voz de alarma, el escándalo saltó a los medios de comunicación y, finalmente, el asunto acabó en los tribunales, que ayer condenaron a David Sánchez a 9 años de inhabilitación, convirtiéndolo oficialmente en delincuente.

Durante la tramitación judicial del caso, la cloaca sanchista intentó destruir profesionalmente a la jueza de instrucción y a los oficiales de la Guardia Civil encargados de la investigación. Afortunadamente en vano, porque la inteligencia de los sanchistas no corre pareja a su zafiedad y porque hay funcionarios del Estado que cumplen con su deber y no se dejan amedrentar por hampones del tres al cuarto, aunque vengan bien mandados desde La Moncloa.

El Chirimoyo no irá a la cárcel y los que llevaron a cabo el enjuague, tampoco. A Miguel Ángel Gallardo le han caído 18 años también de inhabilitación, pero si la falta de luces fuera un atenuante la sentencia le habría salido a devolver. Porque hay que ser muy triste para corromperse en nombre de otro de una manera tan grosera, a cambio de encabezar una lista electoral llamada a pegarse el trompazo del siglo, que es lo único que este hombre ha sacado en claro de todo este enjuague.

Los ministros han salido en tromba —alguno subiéndose por los barrotes— y la sincronizada denuncia que todo es un montaje de la ultraderecha. ¡Pídanle cuentas a los podemitas extremeños, que son los que hicieron público el enchufe del hermanísimo, idiotas! De no ser por ellos, David Sánchez seguiría cobrando un buen sueldo instalado en su palacete lusitano, lugar ideal para no pagar impuestos al Gobierno de su hermano.

Pero que no dramaticen demasiado. Todos sabemos que el asunto llegará al Constitucional y que Conde-Pumpido absolverá al Chirimoyo de todas sus faltas por graves y contrastadas que resulten. Yo me conformo con que no acabemos pagándole también una indemnización.

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