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El PP: "Esto es la guerra"

El PP ve en la maniobra de Bárcenas, que ha demandado al partido por despido improcedente, un "paso más" en la coacción. "Allá él", dicen.

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El PP ve en la maniobra de Bárcenas, que ha demandado al partido por despido improcedente, un "paso más" en la coacción. "Allá él", dicen.
Comité Ejecutivo del PP, presidido por Rajoy | Archivo

El vaso acabó rebosando de indignación. "Esto es la guerra. Una guerra de guerrillas", resumió un miembro de la cúpula del PP. Se acabaron las medias tintas: "Nos vemos en los tribunales", se le contestó oficialmente a Luis Bárcenas. La advertencia va más allá de su demanda por despido improcedente. A título personal, María Dolores de Cospedal ya le ha llevado a los tribunales, y todo parece indicar que la ofensiva judicial del PP y otros miembros de la dirección, vigente y anteriores, también le afecte de lleno.

Prácticamente todo el mundo habla en privado de un paso más, tal vez el último, en su intento de coacción. La maniobra judicial de Bárcenas supone un punto de inflexión para el PP. "Está con el agua al cuello, y es capaz de hacer cualquier cosa". Pero tanto fuentes del Ejecutivo como la formación que le sustenta se mostraron inamovibles: "Quien la hace la paga". Esto es, "la Fiscalía, a diferencia de con Zapatero, es independiente y hará lo que tenga que hacer. No existen presiones, existe vía libre para investigar y para juzgar". Mariano Rajoy habría sido taxativo, según sus interlocutores: "El presidente no acepta chantajes", insistió Cospedal.

Los populares se revolvieron ya con las cartas boca arriba y pasaron al contraataque: "¡Ya está bien! El PP es un partido de cientos de miles de personas honradas en toda España y ya está bien", exclamó Esteban González Pons, que cargó artillería contra su antiguo compañero de casa. "El PP tiene la credibilidad que tiene y el señor Bárcenas tiene la credibilidad que tiene. Ustedes pueden elegir a quién creer", dijo, no sin declararse convencido de que el juez les dará la razón.

"Me parece todo un disparate", resumió Alfonso Alonso, que comprobó cómo toda la actividad parlamentaria, continuidad del Debate sobre el estado de la Nación, quedaba en un segundo plano. "No tengo nada que valorar", añadió molesto. Si bien, en privado, el PP siguió apuntando al extesorero: "Nos está diciendo que es capaz de hacer cualquier cosa. Está desesperado. Pero nosotros somos un muro y no nos vamos a mover". "Allá él", en voz de un integrante del Comité de Dirección.

La relación laboral, según el PP

La versión oficial sobre el proceder laboral con el que fuera hombre de confianza hasta 2009, responsable de las cuentas del partido durante 31 años, sigue inamovible. Después de que se le forzara a dejar la tesorería y su acta de senador, reclamó regresar al PP como "funcionario de la casa", pero también, explican, se le denegó. Según Génova, se procedió a un finiquito ventajoso: "Recibió una indemnización fracturada, en diferido, hasta diciembre de 2012. También se acordó por las partes los pagos a la Seguridad Social y las retenciones de IRPF".

Aunque, más allá de las dudas sobre el finiquito, en Génova se extendió la teoría de que Bárcenas "se ha dado cuenta de que está solo en esto, y está desesperado". Ya ni sus antiguos amigos dentro del aparato le cogen el teléfono y sus "artimañas", dicen fuentes populares, están quedando al descubierto.

Las acciones judiciales

La número dos del PP -al fin y a la postre, quien controla Génova y se comunica con el presidente- está tranquila, según su entorno. "Nada ha cambiado" se dijo por los cauces habituales: "El PP estará a lo que diga la Justicia". El partido, personado en la causa de Bárcenas, no protestó cuando Anticorrupción pidió al juez que le prohibiera salir de España, recordaron.

Falta por comprobar si la indignación planteada este martes se materializa en acciones judiciales. Oficiosamente se asegura que, si existían dudas, han quedado disipadas y se actuará contra Bárcenas en los tribunales. Antes de que termine la semana, los servicios jurídicos del PP darán cuenta de cuáles son las medidas que finalmente se tomen. También Javier Arenas, Jaime Mayor Oreja y Rodrigo Rato actuarán en consecuencia.

"Recuperar la iniciativa"

El problema, siguen con el diagnóstico, es que, si bien "no va a conseguir nada", Bárcenas sigue acaparando la actualidad, y con ello bloqueando la capacidad de acción del Ejecutivo. Sin ir más lejos, la última bomba acabó por desplazar del todo el debate parlamentario. De igual forma, ocurrió el viernes, cuando el Consejo de Ministros aprobó el primer paquete de medidas urgentes para reactivar la economía, pero el que fuera tesorero monopolizó la rueda de prensa de la vicepresidenta.

"Evidentemente, el presidente está enfadado. ¿Cómo no va a estarlo?", se admitió desde la Moncloa. Fue la puntilla de una catarata de "despropósitos", se afirmó desde el Gobierno. En los últimos días, ministros han requerido que se aborde una "estrategia clara" para "dar página al caso" y "recuperar la iniciativa". Este martes, la idea generalizada era de punto y aparte: "Nos vemos en los tribunales". Bárcenas ya es un declarado enemigo del partido.

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