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Rajoy no contempla ninguna salida sin él: "De ninguna de las maneras"

El presidente en funciones desvela que el Rey no le ha ofrecido formar Gobierno, pero mantiene su candidatura, incluso en caso de nuevos comicios.

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Mariano Rajoy se resigna y esperará a que Pedro Sánchez se estampe y no logre un acuerdo con Podemos y los secesionistas. En esta ocasión, no hubo golpe de efecto, y se mostró más alicaído que tras su primer despacho con el Rey, según su entorno porque arrastra un resfriado desde hace días. No fue hasta el turno de preguntas cuando reconoció que, como es "razonable", el monarca no le ofreció formar Gobierno. Pero resiste, se niega a tirar la toalla, a pesar de la frustración en un sector del PP. En eso fue meridianamente claro.

En síntesis, Rajoy dijo lo mismo de siempre: que hay dos únicas opciones, una que genera "estabilidad" dentro y fuera de España y otra que podría devolver al país a los peores momentos de la crisis. La primera, por supuesto, es la gran coalición liderada por el PP. La segunda, un pacto entre PSOE y Podemos con el apoyo de los partidos independentistas, bien mediante su voto a favor o su abstención, que "no es bueno" para la nación. "Esa alianza heterogénea, contradictoria y experimental no puede clasificarse de alianza de progreso, eso sería llevar demasiado lejos la licencia poética", denunció. El problema, reconoció una vez más ante la opinión pública, es que Sánchez no quiere ni tan siquiera despachar con él, y los números no salen sólo con el respaldo de Ciudadanos.

Ése fue el mensaje que quiso lanzar en su intervención inicial, antes de las preguntas de los periodistas, con un tono mucho más bajo que el de su última comparecencia. "No tengo mayoría para intentar formar Gobierno", zanjó. "El PSOE se niega al diálogo, que es lo previo a un acuerdo, y yo no puedo garantizar un Gobierno estable sin ellos", arguyó Rajoy. Tras ello, desveló que Felipe VI escuchó su diagnóstico, pero no le propuso nada, toda vez el viernes 22 declinó la "deferencia" de que le eligiera para que fuera a las Cortes a defender su investidura.

Cospedal y Santamaría, otra vez

La reunión con el monarca fue breve, de unos 45 minutos. Ya en la Moncloa, por segunda vez, Rajoy se hizo acompañar por María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría, las mujeres que controlan el partido y el Ejecutivo. El mensaje que se quiso lanzar es que sigue sin haber movimiento interno alguno contra él; que todo es ruido, especulaciones periodísticas. "Se dicen muchas cosas pero esto es un partido serio", contestó.

Para Rajoy, todo lo que sea hablar de sucesores son "experimentos" que no llevan a ningún sentido. Falsedades. Por dos ocasiones, afirmó que seguirá al frente del barco, incluso en el extremo de nuevas elecciones. "En ningún caso" dará un paso atrás si el PSOE y Ciudadanos se lo piden para llegar a un acuerdo, avisó a navegantes. Tampoco se abstendrá para favorecer que esos dos partidos pudieran gobernar. "Hay ciertas ganas de confundir", se quejó en un momento de su comparecencia, en la que respondió bastantes preguntas.

Posteriormente, en una breve charla informal, transmitió otra vez que él ya no puede hacer más. En principio, no volverá a telefonear a Sánchez, y tampoco tiene prisas por negociar con Albert Rivera, toda vez la aritmética "es la que es". "Vamos a esperar", llegó a declarar a micrófono encendido, mostrando su frustración por el rechazo de Sánchez.

La corrupción y Barberá

En su relato, Rajoy también tuvo que dar respuesta por la corrupción. Prometió contundencia, y ya no se mostró tan complaciente con la silente Rita Barberá, amiga y aliada durante muchos años. "Su situación será la misma que la de cualquier otro militante del PP, desde el del municipio más pequeño de España hasta el presidente del partido, que soy yo", aseveró sobre la senadora, otrora todopoderosa alcaldesa de Valencia. La presión interna para que, al menos, dé la cara fue enorme durante las últimas horas, aunque ella se limitó a emitir un comunicado asegurando que "no se ha amañado ningún contrato del Ayuntamiento".

Pese a ello, Rajoy dio a entender que la corrupción no afectará a su hoja de ruta. Él quiere seguir al frente del PP pase lo que pase, y los suyos llevan días sugiriendo que la única salida pasa por nuevos comicios. Ésa es la apuesta de ministros y altos cargos, que exponen que Sánchez no logrará sus planes y se achicharrará por el camino. "Con él es imposible, necesitamos otro interlocutor en el PSOE", apuntan desde el entorno del jefe del Ejecutivo en funciones. "Estamos en la misma situación que estábamos el 20 de diciembre, tengo posibilidades de repetir como presidente", sentenció Rajoy.

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