Por segundo miércoles consecutivo los pactos del PSOE y Bildu han protagonizado la sesión al control al Gobierno en el Congreso, con Pedro Sánchez haciendo como que reprocha a los bildutarras la inclusión de delincuentes en las listas, pero sin renunciar a seguir pactando en el futuro con los herederos de ETA.
Sin embargo, pese a que el presidente del Gobierno haya tratado de marcar ciertas distancias al menos en apariencia, la propia portavoz de EH Bildu en la cámara, Mertxe Aizpurua, le ha recordado durante su intervención los pactos en leyes fundamentales en los que su partido ha sido esencial para el Ejecutivo.
Así la de Bildu ha leído su pregunta al presidente recordándole que desde su partido "hemos propiciado, conseguido y apoyado numerosos avances sociales en esta legislatura", decía Aizpurua, para pasar a hacer una enumeración: "Desde el derecho a la vivienda, el aumento de las pensiones no contributivas y de viudedad, los impuestos a la banca y las eléctricas, el coto a las deslocalizaciones de empresas, la recuperación de la autoridad laboral para los EREs o el paquete de medidas anticrisis".
En definitiva, Bildu puede presumir y presume de haber apoyado varias de las leyes más importantes de la legislatura: las de vivienda, pensiones, los impuestazos a las grandes empresas…
También ha presumido del "escudo social" como "uno de los logros más ambiciosos e importantes de la mayoría progresista y plurinacional" y ha pedido que siga usándose para la situación de inflación o "el alza de las hipotecas" y ha pedido nuevas medidas y, finalmente, ha preguntado a Sánchez "si mantendrá ese escudo social" porque "las derechas quieren terminar con todo ello".


