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El sobrecogedor testimonio de Eitan Horn, el último secuestrado al que soltó Hamás

Eitan ha contado en esRadio lo que sufrió los 738 días que pasó en los túneles de Gaza secuestrado por Hamás y cómo está intentando rehacer su vida.

Eitan ha contado en esRadio lo que sufrió los 738 días que pasó en los túneles de Gaza secuestrado por Hamás y cómo está intentando rehacer su vida.

Eitan Horn fue secuestrado, junto con uno de sus hermanos, durante la masacre de Hamás del 7 de octubre y pasó 738 días en condiciones infrahumanas en los túneles de Gaza, sin tener sus necesidades más básicas atendidas y sufriendo abusos de todo tipo.

Sólo unos meses después de ser liberado y acompañado por su otro hermano, Amos, ha pasado por Es la Mañana de Federico en una entrevista que ha sido más que emocionante y en la que ha hablado de todo lo que sufrió, de lo que vio y escuchó a sus captores y de cómo está tratando de rehacer su vida tras esa experiencia más que traumática.

Eitan ha confesado que sigue soñando en árabe –obviamente el idioma que hablaban sus captores– y que después de lo ocurrido vive con miedo, aunque sigue adelante porque al fin y al cabo "estuve muerto dos años, así que...". Aún así, ha dicho que dar testimonio sobre lo ocurrido y sobre la realidad de lo que es Hamás fue una de las cosas que le sirvió para seguir en pie y sobrevivir a su cautiverio.

Los dos hermanos también han hablado también del papel que tiene la UNRWA, la agencia de la ONU, en la financiación del terror, . Eitan ponía un ejemplo de lo que él mismo vivió en su cautiverio: "Durante mucho tiempo, nos daban galletas, una o dos por persona. El envoltorio era de la UNRWA. Venían de la ayuda humanitaria. Entonces, yo les pregunto: '¿La población la está recibiendo?'. Se ríen y dicen: 'No, no, la ayuda humanitaria la recibimos nosotros, la bajamos a los túneles, nos repartimos la comida entre todos los terroristas, a los judíos les damos un poco, y lo que sobra, lo vendemos a los ciudadanos'. '¿Y el que no tiene plata?'. 'No come, no es problema nuestro'. Los terroristas de Hamás nos contaban todos las verdades sin miedo: no había cámaras ni micrófonos".

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