Durante la campaña a las generales de 2023, Pedro Sánchez dio un vuelco a su estrategia electoral concediendo una entrevista al podcast juvenil La Pija y la Quinqui. El presidente del gobierno sorprendió a todos acercándose a un formato informal dirigido a un público muy joven. El programa de Carlos Peguer y Mariang cuenta con más de 373,000 seguidores, sólo en Instagram. Allí, Sánchez habló de sus gustos musicales y sus costumbres y hábitos domésticos; nada aparentemente trascendental pero efectivo para acercarse a un elector virgen.
Sánchez se ha metido de lleno en las redes sociales, especialmente en la china Tik Tok, donde su ministro de Justicia, Félix Bolaños, también parece disfrutar. Por eso, sorprende que ahora el presidente quiera prohibir su acceso a menores de 16 años, sobre todo cuando la propuesta lleva dos años causando fricciones entre el propio Bolaños y la ministra de Infancia, Sira Rego.
El debate es muy complejo, mucho más profundo de lo que nos quieren hacer ver políticos y CEOs. Llama la atención que en España la edad legal para cambiar de sexo, abortar y conducir un ciclomotor sea de 14 y 15 años, y no puedas acceder a redes sociales. Un contrasentido de primer orden.
Da la sensación de que el presidente trata de ganar minutos, horas, días, semanas al reloj llenando de tinta y titulares espacios reservados a otras noticias. Y esto, en sí mismo, también es noticia.



