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Moncloa impone la ley del silencio ante el escándalo del DAO

En Ferraz intentan trazar una línea divisoria entre la estructura gubernamental y la orgánica del partido, conscientes del desgaste.

En Ferraz intentan trazar una línea divisoria entre la estructura gubernamental y la orgánica del partido, conscientes del desgaste.
El Gobierno de Pedro Sánchez en una foto de familia. | EP

La gravedad de las acusaciones que pesan sobre el dimitido DAO, una salvaje violación sexual a una subordinada, ha bastado para que ningún miembro del Ejecutivo se haya pronunciado públicamente este jueves, ni siquiera para respaldar al ministro Fernando Grande-Marlaska, cuya actuación fue calificada este miércoles en el Congreso de los Diputados como "rápida, contundente y empática con la víctima", otorgándole toda la "credibilidad" institucional al decir que "no sabía nada".

Moncloa ha optado por imponer un férreo silencio y ningún ministro ha comparecido ante los medios para dar explicaciones sobre el escándalo que salpica a la persona de confianza designada por el titular de Interior, José Ángel González, una vez se ha publicado un BOE extraordinario formalizando la destitución del DAO tras la admisión a trámite de la querella por agresión sexual. Mientras arrecia la polémica, el Gobierno opta por la contención y se refugia en un perfil bajo.

Los únicos mensajes emitidos por miembros del Gobierno han llegado a través de las redes sociales y no para dar explicaciones, sino para arremeter contra el Partido Popular. En el caso del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y de la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, sus publicaciones se han limitado a felicitar las medallas de oro para Oriol Cardona y bronce para Ana Alonso en los Juegos Olímpicos de Invierno, mirando hacia otro lado mientras el Ejecutivo arde por este nuevo escándalo, el enésimo que salpica al ministro Marlaska.

La sucesión de episodios que han vuelto a situar el debate sobre el acoso y las agresiones sexuales en el centro de la agenda pública ha tensionado tanto al Gobierno como al PSOE. Sin embargo, en un intento por minimizar el alcance de la crisis, voces del entorno socialista sostienen que el impacto orgánico en el partido es limitado. Argumentan que José Ángel González "no es un cargo orgánico del partido", obviando que su nombramiento dependió directamente del ministro Marlaska.

En Ferraz intentan así trazar una línea divisoria entre la estructura gubernamental y la orgánica del partido, conscientes del desgaste que puede suponer una nueva crisis y un posible encubrimiento en un caso de acoso sexual. Los socialistas no están dispuestos a revivir la pesadilla que marcó el cierre de 2025, con el escándalo del exasesor de Pedro Sánchez en Moncloa, Paco Salazar.

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