
Delcy Rodríguez ha ordenado la suspensión de la práctica totalidad de los vuelos a La Habana y Managua que la aerolínea estatal Conviasa (Consorcio Venezolano de Industrias Aeronáuticas y Servicios Aéreos S.A.), que fue creada por el régimen chavista en 2004, debía realizar entre el 10 y el 19 de febrero.
La compañía lo ha anunciado a través de un comunicado en el que explica que los vuelos han sido "reprogramados" por "causas externas". En el caso de la ruta a La Habana, "relacionadas con el NOTAM emitido por la autoridad aeronáutica cubana referente al suministro de combustible". Es decir, que no hay 'Jet A1' para los aviones.
Los vuelos a la capital nicaragüense se habrían visto afectados "por los nuevos requisitos migratorios" anunciados por el régimen de Daniel Ortega, que ha eliminado sin previo aviso el libre visado para los cubanos a través de un dictamen girado con carácter de urgencia a última hora del sábado, para que entrara en vigor el domingo.
Durante los próximos diez días, la aerolínea estatal venezolana solo realizará 4 vuelos de ida y vuelta a La Habana —los días 11, 12, 18 y 19 de febrero— y uno a Managua —el jueves 19 de febrero—. Después se podría decretar una suspensión total de los viajes, dado que la restricción de combustible notificada por Cuba está en vigor hasta el 11 de marzo.
Más presión para Cuba
La decisión de reducir los vuelos al mínimo posible posiciona a Venezuela del lado de países como Canadá. Varias de sus compañías han cancelado las rutas con destino a Cuba. Del otro lado estarían los aliados del régimen comunista, entre los que se encuentra México, que ha anunciado que mantiene intactas las conexiones aéreas y que los aparatos irán con combustible para realizar la ida y la vuelta.
Así evitan tener que añadir escalas para realizar el repostaje, la mayoría en República Dominicana. Por esta opción se han decantado aerolíneas como las españolas Air Europa e Iberia. Opciones había, si Venezuela hubiera querido mantener las rutas. Y más teniendo en cuenta que Conviasa depende del Ministerio del Poder Popular para Transporte Acuático y Aéreo.
La medida, que se interpreta como un nuevo gesto de distanciamiento de la dictadura cubana por la influencia de Estados Unidos, añade más presión si cabe sobre el régimen castrista, que pasa por una crisis energética sin precedentes y ha visto reducidos a mínimos históricos los ingresos por el turismo. El paraíso caribeño se ha convertido en un infierno que pocos quieren visitar.



