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Explosión de buscas y walkies de Hezbolá: nuevas teorías sobre la operación y a qué escenario nos aboca

La segunda oleada de explosiones ha dejado a Hezbolá en mayor estado de shock aún y se teme una escalada de la guerra en el sur del Líbano.

La segunda oleada de explosiones ha dejado a Hezbolá en mayor estado de shock aún y se teme una escalada de la guerra en el sur del Líbano.
Entierro de terroristas de Hezbola muertos por la explosión de sus beepers | EFE

Si el martes Hezbolá y su entorno estaban en estado de shock por la brecha de seguridad que había abierto la inteligencia israelí en su sistema de comunicación, con un saldo elevadísimo en número de víctimas, el miércoles el nivel de paranoia de los terroristas se elevó unas cuantas décimas, cuando empezaron a explotar otros dispositivos como walkie-talkies y otros dispositivos inalámbricos, además de paneles solares colocados en domicilios como ha informado la agencia de noticias oficial de Líbano, la NNA, sin dar mucha más información. En redes sociales hay imágenes de explosiones en lectores de huellas y electrodomésticos, aunque no se sabe aún si explotaron por sí solos o simplemente por estar cerca de los walkie-talkies.

Algunos de estos dispositivos de comunicación hicieron explosión durante el entierro de víctimas del primer ataque a los buscas del martes.

Esta segunda oleada se habría saldado con otros 20 muertos y otros 450 heridos, algunos muy grave.

Novedades sobre los beepers

Sea como fuere, el interés por conocer más detalles de cómo se ha podido llevar a cabo este sofisticado ataque no ha cesado. Hasta ayer se sabía que los servicios de inteligencia habían manipulado en algún punto de la cadena de suministro unos 3.000 beepers y que Taiwan quería dejar claro que no había tenido nada que ver con esa manipulación sino, en todo caso, una empresa europea que actuaba como distribuidor. También se difundió que los servicios israelíes habían fabricado beepers iguales que los de la empresa de Taiwan, y en algún punto de su traslado a Líbano se dio el cambiazo.

Las últimas informaciones apuntan a que el Mosad ni interceptó nada ni dio el cambiazo, sino que la empresa que fabricó los beepers era del propio Mosad. Esa empresa compró la licencia a Taiwan, fabricó los beepers y se los vendió a Hezbolá. También hay quien afirma que el Mosad se hizo pasar por la empresa taiwanesa, y vendió los beepers manipulados a los terroristas. Esto significaría que los propios terroristas pagaron a Israel la partida de beepers que luego les explotaron.

¿Walkie-talkies japoneses?

En cuanto a los walkie talkies, al parecer son de fabricación japonesa, o al menos llevan el logo de una empresa japonesa, Icom, que ha afirmado este jueves que "no puede confirmar" si esos walkies con su logo fueron enviados por su empresa.

La empresa ha señalado que el dispositivo en cuestión, el modelo IC-V82, es una radio portátil que fabricaron y enviaron a mercados extranjeros, "incluido Oriente Próximo, desde 2004 hasta octubre de 2014", pero que "se dejó de fabricar hace unos diez años": "Desde entonces no la hemos enviado desde nuestra sede". De estas afirmaciones se desprende de que estaríamos ante otra operación encubierta en la que los israelíes se han hecho pasar por la empresa fabricante.

"La producción de la batería utilizada para hacer funcionar el dispositivo ya se ha interrumpido, y el producto tiene una pegatina con un holograma para evitar falsificaciones, por lo que no es posible confirmar si fue enviado por nuestra empresa", reza un comunicado publicado en página web.

En cuanto a la distribución de sus productos, Icom ha subrayado que "los productos destinados a mercados extranjeros se venden únicamente a distribuidores autorizados" y que estos envíos se realizan después de formular un programa de exportación basado en normativa de control de seguridad establecido por el Ministerio de Economía, Comercio e Industria, y "se lleva a cabo un estricto control de las exportaciones", según Europa Press.

¿Operación anterior al 7-0?

También se ha conocido este jueves, por información que fuentes de inteligencia han proporcionado al The New York Times, que Israel creó tres empresas pantalla para fabricar buscapersonas y colocarles explosivos para ser detonados remotamente. Una de ellas estaría en Hungría, pero hay otras dos. Una de estas empresas pantalla, BAC Consulting, fabricaba y vendía estos dispositivos en nombre de una compañía taiwanesa. Hezbolá se convirtió en cliente de la empresa y empezó a enviar dispositivos a Líbano entre 2022 y 2023.

Por lo tanto, la creación de estas empresas y los envíos a Líbano de dispositivos manipulados son previos a la masacre de Hamás del 7 de octubre. Desde el pasado verano Hezbolá intensificó las compras de beepers. Israel estaba preparado desde hace mucho tiempo ante cualquier eventualidad que llevase a un conflicto total con Hezbolá. Y la masacre del 7 de octubre ha activado el operativo planeado durante tantos años.

¿Qué podemos esperar en los próximos días?

La segunda oleada de explosiones no ha hecho sino aumentar la psicosis de la milicia-partido terrorista de Hezbolá, y el mundo empieza a preguntarse si las dos oleadas de explosiones de dispositivos son parte de una operación mayor y mucho más contundente en el sur del Líbano, en un momento en el que la capacidad operativa de Hezbolá está muy limitada, tanto para atacar como para defenderse de un posible ataque/invasión de Israel. Este hecho podría llevar a Israel a acelerar una operación terrestre en el sur del Líbano sin dar tiempo a Hezbolá a que salga del marasmo en el que se encuentra.

Desde esta perspectiva, las explosiones de beepers y walki-talkies serían parte de la campaña de amedrentamiento de Israel contra Hezbolá y una fase preparatoria de una guerra total contra ellos. La inmensa mayoría de la población del Líbano teme una invasión terrestre israelí en cualquier momento.

La frontera entre Israel y el Líbano vive meses de tensión, y más de 100.000 civiles de ambos lados de la misma han sido desplazados y 1.700 viviendas destruidas, además de varias hectáreas agrícolas quemadas. Desde la masacre de Hamás del 7 de octubre, esa zona del país está inmersa en un intercambio continuo de misiles y fuego de artillería. En cualquier momento la situación podría escalar hacia una mayor ofensiva por parte de Israel y las explosiones de beepers y walkie talkies de Hezbola parece que van en la dirección de un aumento de la tensión en la zona.

Israel, de momento, está desplazando tropas al norte del país y ha informado del bombardeo a primera hora de este jueves de "edificios militares" y un "almacén de armas" de Hezbolá en el sur de Líbano.

Todos estos hechos apuntan a la posibilidad de una expansión del conflicto en Oriente Próximo, cuyos "planes operativos" respecto al Líbano fueron presentados la semana pasada por el Ejército de Israel a los Estados Unidos.

Además de las explosiones de dispositivos y las incursiones aéreas de esta pasada noche, los generales israelíes han desplegado más soldados en la frontera norte, concretamente tropas de la División 98 que, debido a los niveles de destrucción y devastación de Gaza tras 11 meses de contraofensiva, han quedado liberados para trasladarse a la frontera con Líbano.

Lo que busca Israel con esta operación es poner en cuestión la Línea Azul —frontera terrestre establecida por la ONU sin acuerdo entre Líbano e Israel— para poder establecer una zona de seguridad desplazando a Hizbolá y a la población libanesa de la zona en una franja de 30 kilómetros hacia el norte.

Es un escenario muy abierto donde se puede producir una guerra a gran escala, aprovechando la debilidad operativa de Hezbolá, o continuar con operaciones encubiertas como la llevada con los beepers y los walkie talkies, aumentando el pánico entre los terroristas de Hezbolá.

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