
El enviado especial de Estados Unidos para Oriente Próximo, Steve Witkoff, ha asegurado este martes que la ofensiva militar lanzada contra Irán ha destruido "casi toda" la capacidad de enriquecimiento y conversión nuclear del país. Sus declaraciones se producen cuando la operación conjunta con Israel ha entrado en su duodécimo día.
Once bombas
En una entrevista concedida a la cadena económica estadounidense CNBC, Witkoff explicó que las instalaciones clave del programa nuclear iraní habrían quedado gravemente dañadas tras los ataques iniciados el pasado 28 de febrero. Según detalló, antes del comienzo de la ofensiva el país contaba con una importante reserva de material enriquecido.
De acuerdo con las estimaciones citadas por el enviado estadounidense, Irán disponía de unos 460 kilogramos de uranio enriquecido al 60%. En su intervención, Witkoff sostuvo que esa cantidad habría permitido, en teoría, producir material suficiente para once armas nucleares si el proceso de enriquecimiento hubiera continuado hasta niveles aptos para uso militar.
El representante estadounidense señaló que el nivel de enriquecimiento al que había llegado el programa iraní no respondía a necesidades civiles. "No hay razón para estar al 60%, ninguna razón, a menos que se busque un arma", afirmó durante la entrevista televisiva.
Las declaraciones se producen en un contexto de escalada militar en la región, después de que Estados Unidos decidiera reanudar los ataques contra instalaciones iraníes apenas un día después de mantener una ronda de contactos diplomáticos con representantes de Teherán. Según Witkoff, la evolución de esas conversaciones influyó en la decisión de retomar la ofensiva.
El enviado explicó que Washington consideró insuficientes las posiciones planteadas durante las negociaciones. En su opinión, el hecho de que Irán defendiera su derecho a continuar con el enriquecimiento de uranio, unido a la cantidad de material acumulado y al corto plazo estimado para alcanzar capacidad militar, llevó a la Administración estadounidense a concluir que no se avanzaba hacia una solución diplomática.
El objetivo de la guerra
A pesar de la intensidad de la operación, Witkoff reconoció que todavía no está claro cuál será el desenlace del conflicto. No obstante, subrayó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene como objetivo impedir que Irán llegue a desarrollar armamento nuclear.
El enviado especial también indicó que, según las evaluaciones iniciales de Washington, la campaña militar está avanzando con mayor rapidez de lo previsto. "Después de siete u ocho días estamos muy por delante de lo que habíamos previsto en este momento", señaló durante su intervención.
En paralelo al desarrollo de la ofensiva, Irán ha llevado a cabo acciones de represalia contra bases e intereses estadounidenses en distintos puntos de Oriente Próximo. Estos movimientos han incrementado la tensión regional y han generado preocupación entre varios gobiernos de la zona.
Witkoff sugirió que esta situación podría tener consecuencias en el plano diplomático regional. En particular, apuntó a una posible ampliación de los llamados Acuerdos de Abraham, el marco de normalización de relaciones entre Israel y varios países árabes impulsado por Washington durante el primer mandato de Trump.
Ese proceso permitió en 2020 el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y países como Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Sudán y Marruecos. Con anterioridad ya mantenían vínculos diplomáticos con Israel otros estados de la región, entre ellos Jordania y Egipto.
Según Witkoff, en los últimos días varios países han iniciado contactos con Washington para explorar su posible incorporación a ese marco diplomático. A su juicio, la tensión generada por el conflicto con Irán está favoreciendo nuevos acercamientos entre distintos actores de la región.
