
Uno de los problemas que más preocupan a los empresarios es el absentismo. Según el Círculo de Empresarios, sólo en el año 2023 se perdieron más de 368 millones de días de trabajo. De acuerdo con esta organización, este problema supone un impacto valorado entre el 3% y el 5,4% del PIB. Así, as ausencias suponen entre 47.500 millones y 81.600 millones de euros, en función de si se consideran entre las pérdidas económicas también la producción no realizadas y el valor añadido perdido como consecuencia del absentismo.
Así las cosas, las empresas empiezan a plantear recortes de complementos ante el elevado absentismo. Concretamente, como hemos informado en Libre Mercado, el 9% de los pactos colectivos integra pluses por baja incidencia de bajas médicas para paliar el elevado gasto que asume el sector privado. De este modo, ahora es la industria española la que alerta también del impacto de este fenómeno.
Amenaza para la competitividad
El incremento del absentismo laboral se ha convertido en un elemento de especial preocupación para la industria por "su efecto directo sobre la productividad, la organización interna y la capacidad operativa de las empresas". Así lo destaca en un comunicado la Alianza por la Competitividad de la Industria Española, que subraya cómo el absentismo ha adquirido una dimensión económica cada vez mayor, con efectos que superan el ámbito estrictamente laboral.
De acuerdo con la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), el coste directo para las empresas manufactureras españolas, sumado a las prestaciones económicas de la Seguridad Social gestionadas por las mutuas en procesos de Incapacidad Temporal por Contingencia Común (ITCC), alcanzó 3.178 millones de euros en 2025. Esta cifra supone un aumento del 13,22% respecto a 2024 y del 103,10% en comparación con 2021, lo que refleja la evolución al alza del fenómeno en los últimos años.
Con todo, para los sectores representados en la Alianza, el absentismo tiene un impacto directo en la planificación y la organización del trabajo en entornos industriales. La entidad señala que las ausencias prolongadas o repetidas generan tensiones en el funcionamiento diario de los centros productivos, especialmente en momentos de mayor actividad. En este sentido, explican que la variabilidad en la presencia de trabajadores dificulta la organización de turnos, altera los ritmos de producción y puede generar sobrecargas en los equipos operativos, lo que repercute en la competitividad de las empresas.
La situación resulta especialmente relevante en la industria por el alto grado de interdependencia entre procesos productivos. Según la Alianza, las ausencias reiteradas de una parte de la plantilla pueden provocar cuellos de botella que afectan a líneas completas de producción. Así las cosas, desde la organización denuncian que este problema afecta directamente a la competitividad del sector.
Gestión de las bajas
Asimismo, desde la organización inciden en que "la evolución del absentismo evidencia que existen dificultades en la gestión pública de las bajas médicas, especialmente en los procesos de contingencias comunes". De este modo, señalan que "los plazos prolongados, la elevada carga asistencial en la atención primaria y la falta de coordinación entre organismos dificultan la resolución ágil de los expedientes".
Al respecto, la Alianza sostiene que "reforzar el papel de las mutuas colaboradoras contribuiría a mejorar los tiempos de diagnóstico, seguimiento y reincorporación". Además, defienden que "acortar los tiempos administrativos y sanitarios ayudaría a reducir ausencias innecesariamente largas y a facilitar retornos seguros al puesto de trabajo, disminuyendo el impacto organizativo para las empresas". Finalmente, enfatizan que se deben fortalecer los sistemas de información, control y evaluación de los procesos de incapacidad temporal.


