
Es el asunto más morboso de los últimos meses en el plano empresarial español: la rebelión del presidente de Indra, Ángel Escribano, quien no ha querido plegarse a los deseos del Gobierno de Pedro Sánchez.
Fuentes conocedoras de la situación cuentan a Libre Mercado algunos detalles de la reunión que mantuvo Ángel Escribano en la Moncloa convocado por Manuel de la Rocha, secretario general del Departamento de Asuntos Económicos y G20 en el Gabinete de Presidencia del Gobierno. El mismo que comunicó a Álvarez-Pallete hace algo más de un año que dejaría de ser presidente de Telefónica.
Sin embargo, y pese a que las mismas fuentes consideraban que Ángel Escribano se plegaría a las demandas de Moncloa, este salió de la reunión sin dimitir. Vamos, que se negó tajantemente a las peticiones de Presidencia del Gobierno. Hablar de peineta en este artículo no deja de ser un recurso o licencia periodística pero es que en castizo, Ángel Escribano le habría pedido a de la Rocha que 'se peine'.
Ahora sólo queda esperar a lo que suceda en el próximo consejo de administración de Indra, el ordinario, que está convocado para este miércoles. En él van a medir fuerzas SEPI y SAPA, contra Ángel Escribano quien, al menos hasta ahora contaba con el apoyo de los fondos.
El problema es que, las fuentes con las que hemos hablado, nos dicen que esto habría cambiado en las últimas horas y no sólo los independientes tendrían que decidir si ceder o no a las presiones de Moncloa, sino que los fondos, entre los que se cuenta Amber Capital y Joseph Oughourlian, habrían decidido abandonar a su suerte al presidente Escribano.
Recordemos que la empresa familiar de Escribano, que dirige su hermano, EM&E ha decidido renunciar a la operación que la terminaría integrando en Indra después de que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) remitiera una carta a Indra para decirle que resolviera el "conflicto de interés" existente antes de profundizar en la operación con Escribano.
Tras la comunicación de la SEPI, se convocó un consejo de administración, en un contexto en el que Javier Escribano había mandado previamente una carta a los consejeros diciéndoles que EM&E renunciaba a la operación porque "no se daban las circunstancias para ello". Una vez zanjada la operación, el conflicto de interés no existía, y la sesión del consejo concluyó.
La posición de la SEPI con respecto al presidente de Indra fue determinante para el cese de Fernando Abril-Martorell, que fue relevado por Marc Murtra, a propuesta de la sociedad pública. Algo que sucedió en una operación en la que sacaron a Álvarez-Pallete de Telefónica.
Por entonces, el consejo de administración respaldaba a Martorell e incluso mandó un comunicado a la CNMV destacando el "adecuado desempeño" de sus funciones y justificaba el apoyo a su cese en que la compañía requería en todo momento contar con la plena confianza de su primer accionista (SEPI) debido a que es el principal cliente de la Sociedad y sus decisiones tienen un impacto relevante en su negocio. Con estos antecedentes resulta complicado pensar que Escribano vaya a continuar en Indra. Saldremos de dudas en unos días.

