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Jaque mate al Gobierno: todas las pruebas que desmontan su versión sobre el apagón

El apagón no fue un fenómeno meteorológico; fue el resultado de un mix energético diseñado en despachos ideológicos ​​​​​​.

Tras casi un año de opacidad, silencios administrativos y la conveniente 'teoría del caos' multifactorial, los audios a los que ha tenido acceso Libre Mercado dinamitan el muro de contención levantado por la ministra Sara Aagesen y la presidenta de Red Eléctrica (REE), Beatriz Corredor. Ambas han comparecido recientemente para insistir en una consigna que ya suena a burla: el apagón del pasado 28 de abril fue un evento "inédito e imprevisible". Según su versión, no hubo alertas, ni señales, ni sospechas. Un 'cisne negro' que, por arte de magia, eximiría de responsabilidad a la gestión de Corredor y a la obsesión ideológica de un Gobierno empeñado en desmantelar la energía nuclear mientras fía la estabilidad del sistema a la intermitencia de las renovables.

La cruda realidad de los audios

Pero los datos no mienten, y las grabaciones son demoledoras. Mientras Aagesen se escuda en informes europeos que, sospechosamente, evitan señalar culpables, los técnicos de la red gritaban auxilio días antes del colapso. "Apenas hay nuclear en el sistema... no es algo puntual", advertía un operador de REE ya el 16 de abril. Doce días antes del cero eléctrico, el sistema ya avisaba de que sin la potencia firme de las nucleares, las oscilaciones de tensión eran inmanejables.

La situación el día de autos fue, si cabe, más dramática. A las 11:20 de la mañana —mucho antes del apagón final— Metro de Madrid ya reportaba incidencias graves. La respuesta desde el centro de control fue lapidaria: "Las quejas son permanentes". No fue un accidente; fue una agonía televisada en tiempo real por los propios técnicos, quienes señalaban directamente a la entrada masiva y descontrolada de la solar como origen de unos picos de tensión que el sistema, descabezado de energía base, no podía digerir.

Es indignante ver a la ministra Aagesen intentar 'demonizar' a la nuclear en el Senado mientras los audios confirman que fue precisamente su ausencia lo que dejó a España a oscuras. Resulta patético que se jacte de 'orgullo país' por los precios mayoristas mientras los informes técnicos sugieren que REE ni siquiera tenía implementado un seguimiento de tensión en tiempo real, una carencia propia de un sistema tercermundista.

Ni Corredor ni Aagesen pueden seguir fingiendo demencia. El apagón no fue un fenómeno meteorológico; fue el resultado de un mix energético diseñado en despachos ideológicos y gestionado con una incompetencia que roza la negligencia. El 'castillo de naipes' del que hablaba la oposición no es una metáfora; es el sistema eléctrico que nos ha dejado este Gobierno, donde el sol y el viento mandan, pero la realidad, al final, siempre apaga la luz.

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