
Con un 22% de la plantilla a las puertas de la jubilación y solo un 10% de jóvenes, la promesa política de "construcción masiva" se revela una misión imposible.
El intervencionismo estatal en el mercado del alquiler y la parálisis en la liberación de suelo han sido, hasta ahora, los sospechosos habituales del drama de la vivienda en España. Sin embargo, un nuevo factor amenaza con dinamitar cualquier intento de normalizar la oferta: faltan albañiles. Un informe de la Plataforma Tecnológica Española de Construcción (PTEC) arroja cifras demoledoras que sitúan al sector frente a un abismo demográfico y operativo.
Una pirámide invertida que frena la oferta
Mientras el Gobierno y diversas administraciones prometen la construcción de miles de viviendas para aliviar la presión de los precios, la realidad del mercado laboral dicta una sentencia bien distinta. De los más de 1,5 millones de ocupados en el sector, apenas el 10,8% tiene menos de 30 años.
Envejecimiento galopante: el 90% de los trabajadores supera ya la treintena. Jubilaciones en el horizonte: el 22% de la mano de obra actual —más de 330.000 trabajadores— superan los 55 años y se retirarán en la próxima década. Fuga de juventud: solo 164.898 jóvenes trabajan hoy en la construcción, una cifra insuficiente para cubrir las bajas por retiro.
El cuello de botella del sector inmobiliario
Este escenario plantea una pregunta incómoda para quienes fían la solución del acceso a la vivienda únicamente a planes estatales de construcción: ¿cómo se pretende edificar de forma masiva si las constructoras no encuentran profesionales? La falta de trabajadores cualificados no es solo una cuestión de números, sino de competitividad. La PTEC advierte de que esta escasez merma la calidad de las obras y dispara los retrasos. En un mercado donde el tiempo es dinero y la oferta escasea, cualquier demora en la entrega de promociones solo sirve para seguir tensionando los precios al alza, convirtiendo el sueño del acceso a la vivienda en una pesadilla de costes desbocados.
La construcción industrializada: ¿Salida o utopía?
La patronal señala la construcción industrializada y la innovación como las únicas vías de escape, pero aquí surge otro obstáculo: la estructura empresarial española. Con un tejido compuesto mayoritariamente por pymes, la capacidad de estas para incorporar tecnología punta o perfiles altamente especializados es limitada debido a la asfixia regulatoria y la falta de incentivos reales para la inversión privada.
Como advierte el director gerente de PTEC, Carlos Martínez, el sector necesita reforzar su atractivo de forma urgente. Sin embargo, en una España que penaliza el éxito empresarial y donde la formación profesional sigue sin alinearse con las necesidades reales de la industria, el relevo generacional se presenta como un desafío casi insalvable.
En definitiva: aunque se liberara suelo mañana mismo de forma masiva, la falta de manos cualificadas y el envejecimiento de las plantillas actúan como un impuesto invisible que seguirá encareciendo cada metro cuadrado construido en España. La vivienda no se soluciona con decretos, sino con una industria fuerte, joven y capaz; algo que, hoy por hoy, brilla por su ausencia.
