
En unos meses decisivos para el futuro energético de España (se espera que en verano el Consejo de Seguridad Nuclear emita su dictamen sobre una prórroga de Almaraz, que luego tendrá que aprobar o no el Gobierno), el sector ha presentado sus datos en 2025: fueron la segunda mayor fuente de energía eléctrica tras la eólica, con un 19,05 por ciento del total, y con un 5,21 por ciento de toda la de la potencia instalada en nuestro país.
La nueva presidenta de Foro Nuclear, Marta Ugalde, y el presidente saliente, Ignacio Araluce, han insistido en un encuentro con los medios en la "predictibilidad" y "firmeza" de unas centrales que generaron energía el 83,15 por ciento del total de las horas del año y cuyo futuro sigue en el aire: el calendario de cierre permanece sin cambios a la espera de que previsiblemente en otoño el Gobierno diga si Almaraz puede seguir los tres años más que ha solicitado, una decisión que determinará el futuro de las otras cuatro plantas del país.
Ugalde, ingeniera nuclear con 25 años de experiencia cuyo último cargo fue el de directora de supervisión nuclear y coordinación internacional en Centrales Nucleares Almaraz‑Trillo ha remarcado que está en juego además del "futuro de 4.000 familias en Extremadura" el futuro del país y su "autonomía energética". Desde su anterior cargo como responsable de la seguridad de la planta, ha recordó cómo consiguió en 2020 y 2025 la clasificación 1 en el ranking internacional WANO. Compañeros del sector de otros países, ha contado, "asisten atónitos" a lo que está pasando en torno a una central que es "de las mejores" del mundo y ejemplo para otras. Mientras, ha recalcado, más de 140 reactores en todo el mundo han obtenido ya licencia para operar 60 años.
Tras recalcar que España es hoy el único país con centrales nucleares en marcha que ha decidido cerrarlas, Ugalde se ha mostrado optimista respecto al futuro del parque nuclear español. Según ha dicho, "se impondrá el sentido común" y ha mencionado otros países, como Bélgica, que terminaron rectificando en el último minuto. También Araluce, que ha señalado que no ha habido ninguna reunión en estos meses con el Gobierno, ha augurado que "al final se impondrá el sentido común" y las unidades "van a seguir funcionando".
El ya expresidente de la patronal nuclear española se ha preguntado "cómo vamos a perder" los siete reactores españoles y ha lanzado la pregunta de cuánto valen los "entre 30 y 40 GW" que representan. "¿Por qué lo vamos a tirar? Es sentido común, no hace falta ser ningún experto", ha insistido. También ha señalado cómo la petición de prórroga cumple con las "líneas rojas" que estableció Pedro Sánchez tras el apagón: la seguridad técnica (que ahora revisa el CSN), la seguridad de suministro y que la prórroga no suponga un coste para el ciudadano. Al respecto, Araluce ha apuntado cómo finalmente las empresas renunciaron en su solicitud a una rebaja de impuestos pese a denunciar que sufren una discriminación tributaria respecto a otras tecnologías. "Cumplimos las líneas rojas", ha insistido, recordando que la pelota ahora está en el lado del Gobierno.
El sector augura un informe del CSN favorable puesto que el organismo ya aprobó la última revisión periódica de seguridad de Almaraz en 2020 por un plazo de diez años, hasta 2030. Las grandes inversiones para una prórroga estarían ya hechas y si hay alguna condición para que siga en marcha no supondrá "una inversión relevante" que "pudiera evitar que se quisiera continuar", ha vaticinado Ugalde. Un dictamen negativo, que diga que seguir operando Almaraz no es seguro supondría además que la central tuviera que parar "de inmediato", ha añadido Araluce.
Tras ese dictamen, será el Gobierno quien tenga que decir si puede seguir, o no, en el plazo de dos meses. Y, recuerdan, si se quisiera cerrar Red Eléctrica tendría que emitir antes un informe determinando si es seguro apagarla. Al respecto, Araluce ha recordado cómo Almaraz es una central "crítica" en el suroeste de España, el considerado epicentro del apagón, por ser de las pocas centrales síncronas en una zona de muy intensa penetración renovable.
"A mí me temblarían las carnes"
Sobre la decisión del Gobierno, que determinará el futuro del resto de centrales, Araluce ha destacado las implicaciones de una medida de ese calado: "Decidir que se continúe es fácil; decidir que se pare es muy difícil". El cierre, ha señalado, tendría "repercusiones después", y más "después del apagón". "A mí me temblarían las carnes", ha dicho sobre esa medida avisando de que "si se para, sería un desastre". "No se puede tener una red sin potencia firme, eso se estudia en cualquier escuela de ingenieros", ha señalado recordando cómo ha cambiado el sistema español y cómo se han eliminado del mix las centrales térmicas de carbón. Ahora, ha señalado, las únicas tecnologías firmes son la hidráulica, "cuando llueve"; los ciclos combinados, "con muchos fuera de servicio", y la nuclear.
El expresidente de Foro Nuclear ha destacado además las implicaciones de un cierre para Cofrentes, que supone casi el 50 por ciento de generación en la Comunidad Valenciana, y para Ascó y Vandellós, con un peso del más del 60 por ciento en Cataluña. "En Cataluña es imposible" cerrar, ha señalado Araluce recordando los casos en que las centrales catalanas han pedido parar por los bajos precios energéticos, Red Eléctrica se lo ha impedido por restricciones técnicas para garantizar la seguridad de la red.
Sobre el futuro del parque nuclear español, Ugalde ha destacado que "lo único que amenaza su viabilidad son los impuestos". "Un impuesto más es lo que nos puede hundir", ha señalado insistiendo en la disposición de las propietarias a seguir.

