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El debate del año: ¿cómo de rentable le sale la inmigración al mercado laboral español?

¿Trabajan los españoles más que los extranjeros? O es al revés, ¿son los
recién llegados los que están sosteniendo la economía española?

¿Trabajan los españoles más que los extranjeros? O es al revés, ¿son los
recién llegados los que están sosteniendo la economía española?
Inmigrantes, inmigración | EFE

El proceso de regularización extraordinaria anunciado por el Gobierno tiene muchos elementos para el debate: de la solidaridad a la seguridad ciudadana, pasando por el impacto sobre los servicios públicos a la sostenibilidad fiscal. ¿Pagan más impuestos que servicios públicos reciben o es más bien al contrario?

Pero probablemente el tema que más discusión ha generado en los últimos días ha sido el del mercado laboral: ¿cuál es el impacto de los recién llegados en el empleo? ¿Deprimen los salarios, especialmente en las ocupaciones de menor cualificación? ¿Impulsan el consumo? ¿Se integran bien en la estructura productiva española?

Muchas preguntas y cada una de ellas con muchos posibles enfoques. Y con muchas aristas. Aquí vamos a plantear sólo los grandes datos. Las cifras que delinean el perfil del inmigrante medio y su integración laboral.

Tasa de empleo

Quizás sea el tema más polémico. Desde el Gobierno se esgrime con frecuencia este indicador como prueba de que no sólo no sería verdad la acusación más populista –algo así como "vienen a cobrar la paguita"–, sino que en realidad los inmigrantes trabajan más –¿contribuyen más?– que el español medio. ¿Es cierto?

Pues depende de cómo lo miremos. El Ministerio de Trabajo publica cada trimestre su "Informe trimestral de extranjeros y mercado de trabajo" –aquí el correspondiente al cuarto trimestre de 2025–. Y en un primer vistazo parecería que las cifras confirman la versión oficial:

  • Tasa de actividad de los españoles 56,4%; de los que tienen doble nacionalidad, 75,1%; de los extranjeros, 68,7%.
  • Tasa de empleo: 51,3% para los españoles; 67,2% para los que tienen doble nacionalidad; 58,8% para los extranjeros.

Pero luego, como veremos en el último epígrafe, nos dicen que el paro es más elevado entre los extranjeros. ¿Dónde está el truco? Más que truco, la clave es conocer la estadística. Las tasas de actividad y empleo se calculan para toda la población adulta –más de 16 años; en otras ocasiones más de 20 años–. Y ahí entran los pensionistas.

El problema es que la estructura por edades es muy diferente entre españoles y nacidos en el extranjero: mientras que el 24% de los españoles tiene más de 65 años, sólo ocurre lo mismo para el 9% de los nacidos en el extranjero. Al tomar para la tasa de empleo a todos estos jubilados, es lógico que la ratio caiga. Pero si comparamos por grupos de edades homogéneos, nos salen resultados muy diferentes.

El Instituto Elcano hizo un informe muy completo titulado "Inmigración y Mercado de trabajo en España" hace unos meses, en el que usaban los microdatos del INE –EPA del cuarto trimestre de 2024–. Pues bien, para el grupo de edad de 25 a 59 años, la tasa de actividad y ocupación más elevadas era para los "autóctonos" –españoles de origen–, con un 87% –actividad– y un 80% –empleo–. Sólo los latinoamericanos –87% y 77%– y los inmigrantes de países de renta alta –85% y 79%– estaban cerca de esas cifras. Enfrente, los africanos tenían las tasas más bajas en las dos ratios: 69% actividad y 52% ocupación.

Esto último también es relevante porque bajo la etiqueta genérica "extranjeros" o "nacidos fuera de España" se agrupan colectivos muy diferentes. Desde un noruego de 58 años que vive en la cosa alicantina su retiro a un subsahariano que acaba de llegar en un cayuco con 23 años: los dos entran en muchas ocasiones en el mismo saco estadístico –inmigrante no-UE–, cuando su realidad socioeconómica no puede ser más diferente.

El perfil

También aquí hay muchas diferencias. Lo que es relevante a todos los efectos mencionados antes: contribución fiscal, cotizaciones y pensiones, posibilidad de necesitar ayudas públicas, etc…

Podríamos irnos a muchas estadísticas, pero las del Ministerio de Trabajo son muy significativas en este punto. Entre los ocupados españoles, el reparto es: 52% con estudios de nivel alto; 22% con nivel medio; y 26% con nivel bajo. Un apunte al margen de este artículo: no es un reparto especialmente bueno; en los países europeos más ricos, el porcentaje de nivel alto sería sensiblemente superior.

Enfrente, entre los inmigrantes, el reparto es el siguiente: 28% nivel alto, 29% nivel medio y 43% nivel bajo. Si desagregamos por colectivos, las diferencias se agrandarían. Los inmigrantes de países ricos tienen una composición todavía más sesgada al nivel alto de estudios que los españoles; y algo parecido ocurre con algunos latinoamericanos. Enfrente, los africanos tienen porcentajes muy bajos de profesionales de alta cualificación.

Resultados

Con estas cifras, parece lógico que las tasas de paro y los indicadores de ingresos también sean muy diferentes. En el primer caso, según las cifras del propio ministerio, las tasas de desempleo son: 8,9% para los españoles de origen, 10,6% para los que tienen doble nacionalidad y 14,5% para los extranjeros en su conjunto.

Lo mismo pasa, en sentido contrario, con los salarios. Según la "Encuesta Anual de Estructura Salarial" que publica el INE –últimos datos del año 2023–, la ganancia media por trabajador en España ascendió a 28.049,94 euros. Entre los de nacionalidad española, la cifra es ligeramente superior: 28.662,47 euros. Mientras, entre los extranjeros, se hunde hasta los 22.063 euros.

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