
Hace tan solo unas semanas contábamos en Libre Mercado cómo más de 3,2 millones de personas en España ya vivían de prestaciones no contributivas, entre las que se incluían el Ingreso Mínimo Vital (IMV), las Rentas Mínimas de Inserción (RMI) y las pensiones no contributivas de jubilación e invalidez. Si bien el grueso de esos 3,2 millones correspondía a beneficiarios del IMV, en este artículo nos detendremos en analizar la evolución de las pensiones no contributivas desde la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa hasta la actualidad.
En primer lugar, hay que aclarar qué es una pensión no contributiva (tanto de jubilación como de invalidez). Según la Seguridad Social, se trata de prestaciones económicas que se reconocen a los ciudadanos que carecen de recursos suficientes para su subsistencia, incluso cuando no hayan cotizado nunca a la Seguridad Social o no hayan cotizado el tiempo suficiente para acceder a las prestaciones contributivas.
Como vemos, no es necesario haber cotizado ni un solo día a la Seguridad Social, aunque también puede darse el caso de que un perceptor de una pensión no contributiva haya cotizado 14 años y no alcance el mínimo exigido para cobrar una pensión contributiva, que requiere un mínimo de 15 años cotizados.
Así pues, ahora podemos pasar a ver cómo ha crecido tanto el número de perceptores de estas pensiones no contributivas (jubilación e invalidez) como la cantidad media mensual percibida por cada pensionista.
Las pensiones no contributivas de jubilación han crecido un 43,5%
En cuanto a las pensiones no contributivas de jubilación, en julio de 2018 había un total de 258.627 pensionistas, una cifra que creció hasta los 299.319 en marzo de 2026, lo que representa un aumento del 15,7%. Mientras tanto, la prestación media en julio de 2018 era de 437 euros, cantidad que en marzo de 2026 había ascendido hasta los 627 euros (ambas cifras en 14 pagas), lo que supone un aumento del 43,5%.
Este aumento en la cuantía es llamativo porque resulta sustancialmente superior al crecimiento de la inflación durante el mismo periodo, que se situó en torno al 27,2%. Para que esta pensión hubiera mantenido su poder adquisitivo conforme a la subida de los precios, tendría que haber pasado de 437 euros a 555 euros, una cantidad claramente inferior a la real.
En cuanto a la pensión no contributiva por invalidez, los datos son los siguientes: en julio de 2018 había 197.314 personas que cobraban una pensión de 486 euros mensuales (en 14 pagas), mientras que en marzo de 2026 el número de beneficiarios se redujo a 164.968 personas, con una pensión media de 700 euros mensuales (también en 14 pagas). Así pues, aunque hay menos personas cobrando este tipo de prestación, la cuantía ha crecido un 44%, frente a un aumento de la inflación del 27,2% en el mismo periodo.
El gasto mensual en estas prestaciones también se ha disparado
Por último, en julio de 2018 el gasto mensual en pensiones no contributivas ascendió a 209,1 millones de euros, mientras que en marzo de 2026 este gasto se ha situado en 303,3 millones de euros. Tanto el gasto en pensiones no contributivas de jubilación (la nómina ha pasado de 113 millones de euros a 187,8 millones) como el de invalidez (la nómina ha pasado de 95,96 millones de euros a 115,4 millones) han crecido.
En conclusión, vemos que el número conjunto de pensiones no contributivas no solo ha aumentado bajo el Gobierno de Pedro Sánchez, sino que sus prestaciones medias han crecido mucho más de lo que lo ha hecho la inflación, algo que muchos trabajadores de nuestro país no pueden decir.

