
¿Saben cuál es actualmente el mayor enemigo de la industria española? No es China, ni Trump, ni las políticas arancelarias. Es el Gobierno de España y su desnortada política energética.
Llevamos años escuchando la misma cantinela sobre la reindustrialización, el hidrógeno verde y el liderazgo español en la transición energética. Muy bonito todo. Muy ministerial. El problema es que la industria no crece con declaraciones del Consejo de Ministros. La industria se mueve con energía abundante, barata y, sobre todo, disponible. Y disponible quiere decir una cosa muy clara: red.
La realidad es que España ha descuidado de manera grave la inversión en infraestructuras críticas para nuestro país. La red eléctrica es una de ellas, pero lo mismo ha pasado con la red ferroviaria, la red de carreteras y muchas otras cosas que denotan, sin ambages, que la prioridad de Moncloa está en un sitio muy distante de los intereses reales de los españoles.
Permítanme poner un par de ejemplos. El primero es el de la empresa Stegra que quería invertir cerca de 3.000 millones de euros en España para instalar una factoría de producción de hidrógeno verde de 1,2 gigavatios de capacidad. Estudiaron diez emplazamientos diferentes para instalarse en nuestro país y uno para instalarse en Portugal. ¿Qué sucedió? Que Red Eléctrica, la empresa que dirige Beatriz Corredor, les denegó la solicitud de acceso a la red eléctrica en los diez emplazamientos. ¡En los diez! Y acabaron yéndose a Portugal. 3.000 millones de euros y cientos de empleos directos perdidos.
Otro ejemplo es Moeve, con uno de los proyectos insignia nacionales para la producción de hidrógeno verde que pretendía una inversión multimillonaria en Huelva. Han tenido que limitar esas inversiones y renunciar a la potencia original de la planta porque Red Eléctrica no les ha dado el acceso a la red que necesitaban. Más inversión perdida, más puestos de trabajo que nunca se crearán.
El Gobierno te vende relatos de transición y de soberanía energética, pero luego actúa como si la industria se atrajera con eslóganes. La industria se atrae con seguridad jurídica, con reglas del juego claras y con una infraestructura segura que evoluciona y se adapta de forma dinámica a las necesidades industriales. Aquí seguimos haciendo planes quinquenales como si esto fuera la Unión Soviética. Planes que, además, nunca se cumplen por dejadez institucional.
La responsabilidad está repartida entre el Gobierno, Red Eléctrica y un marco normativo que llega siempre tarde a todo lo importante. España no está perdiendo industria por culpa del mercado. La está perdiendo por culpa de la propia chapuza de un Ejecutivo que lo único que sabe gestionar es la mediocridad, la mentira y la miseria.