Menú

Cuando presumes de unos datos de empleo que tú mismo falseas

Junto con la debilidad del mercado laboral, la productividad sigue deteriorándose y los salarios permanecen estancados.

La España que ha creado el Gobierno de Pedro Sánchez es una auténtica calamidad. A la inestabilidad política, la voladura de las reglas no escritas de la democracia, la supresión de cualquier tipo de pudor y el asalto a instituciones y empresas clave, se suma el desastre económico provocado por un Ejecutivo empeñado en subsidiar a la población, crear redes clientelares que atraigan el voto cautivo e imponer la propaganda sobre la realidad que viven cada día las familias.

No podemos olvidar que España se sitúa a la cabeza en términos de pobreza entre el conjunto de países de la Unión Europea. Concretamente, a cierre de 2025 nos situamos como el quinto país europeo con mayor tasa de pobreza o exclusión social, con el 25,7% de la población en esta situación. Del mismo modo, contamos con los niveles más altos de pobreza infantil, con una tasa del 28,4%.

Una de las razones fundamentales que explican este deterioro económico y social reside en un mercado laboral enfermo que es incapaz de funcionar como motor del crecimiento y la creación de riqueza. Porque, a pesar de que el Ejecutivo haya encontrado en la evolución del empleo uno de los estandartes del supuesto éxito económico del que pretenciosamente se autodenomina "el Gobierno más progresista de la historia", lo cierto es que en España no se está creando un empleo de calidad.

Este mismo martes hemos conocido los últimos datos de paro y afiliación a la Seguridad Social y, precisamente, confirman esta tendencia. De entrada, cabe considerar que el pasado mes de julio el paro creció tanto en términos anuales como mensuales, registrando el peor dato anual de los últimos trece años y el peor dato en términos mensuales de los últimos catorce. A ello se le suma, además, el hecho de que el paro creciera en un mes, como es el de julio, en el que es muy extraño que esto suceda debido al impacto positivo que suele generar la actividad del sector turístico y, en definitiva, todo lo relacionada con la temporada estival.

Al mismo tiempo, cabe destacar que la creación de empleo actualmente no representa en España un mejor comportamiento de nuestra economía. Desde el Ministerio de Seguridad Social presumen de que "el empleo mantiene un sólido ritmo de crecimiento y supera por primera vez los 22,5 millones de afiliados medios", pero este incremento está motivado, en primer lugar, por la incorporación masiva de trabajadores extranjeros que, al mismo tiempo, se concentran en ocupaciones de baja cualificación y, por ello, de escaso valor añadido. Además, la creación de empleo cada vez depende más del sector público, donde el incremento de las afiliaciones no puede relacionarse directamente con la economía productiva.

Asimismo, debemos considerar que, aunque uno de los objetivos de la reforma laboral impulsada por Yolanda Díaz al frente del Ministerio de Trabajo era la mejora de la calidad del empleo, cada vez es mayor la precariedad que afrontan los trabajadores en España. Ni siquiera los contratos indefinidos son ya sinónimo de empleo estable. Así lo denuncia el sindicato USO, que detalla además cómo se realizan más contratos indefinidos que personas que los suscriben, lo cual es una muestra de que el pluriempleo y los denominados "contratos cerilla" —aquellos que se firman para ser rescindidos en cuestión de días y encadenados con otros nuevos— ganan peso en España.

Todo ello nos muestra que el impostado triunfalismo económico del Gobierno, que se afana en presentar su gestión económica como un caso de éxito —quizás por aquello de repetir una mentira mil veces con el fin de convertirla en realidad—, no es más que un mero espejismo que impide ver una situación muy distinta. Y esto no sucede por incompetencia de nuestros gobernantes, que conocen perfectamente cuál es la situación económica que vivimos. Recordemos que estamos hablando de un Ejecutivo que no ha dudado en manipular deliberadamente las estadísticas a su favor, ya sea con presiones a los técnicos del INE para llevar a cabo sospechosas revisiones del PIB —según confesó la exministra Calviño en su libro— o dejando fuera de las cifras de paro a un conjunto de trabajadores que, en realidad, no desarrollan actividad laboral alguna, como los fijos-discontinuos o los DENOS.

Este panorama no es nada halagüeño para el futuro de España. Junto con la debilidad de nuestro mercado laboral, España padece un importante deterioro de la productividad, lo que explica además el estancamiento de los salarios, que han sido lastrados en los últimos también por la inflación. Hasta que no se apueste por eliminar trabas burocráticas y normativas, reducir impuestos, atraer inversiones e impulsar la actividad productiva, no volveremos a crecer económicamente ni a prosperar.

Temas

En Libre Mercado

    Servicios

    • Oro Libertad
    • Inversión
    • Securitas