
Pese a que el Gobierno dice, un día sí y otro también, que la economía española va como un cohete, con el espejismo del corto plazo, este mes de agosto ha sido muy malo en términos laborales, con lo que ni siquiera la coyuntura ha funcionado. Sube el paro con fuerza y se produce una importante destrucción de empleo, como veremos a continuación:
El paro registrado aumenta con fuerza en términos intermensuales en el mes de agosto, pese a estar todavía en la temporada de verano: 44.419 personas más en relación con el mes anterior.
De hecho, es el peor dato intermensual de un mes de agosto de los últimos siete ejercicios. Además, en términos interanuales es el segundo peor mes de agosto de los últimos trece años.
Además, si no se comporta peor en términos interanuales se debe a que baja el paro en Andalucía en 62.355 personas.
La comparación del paro respecto a cómo se comportaba en agosto del año pasado es negativa, tanto en términos intermensuales como interanuales. Sube el doble intermensual y baja la mitad interanual.
Más de la mitad (un 58,80%) de los contratos indefinidos del mes son o a tiempo parcial o fijos-discontinuos, lo que muestra una mayor precariedad.
De hecho, España sigue liderando, tristemente, el desempleo en la UE -junto con Finlandia, con un 10% de paro en el caso español, casi el doble que la media de la eurozona- y es la economía, tras Estonia y Suecia, con mayor tasa de paro juvenil, con un 22,9%.
Por su parte, aunque el desempleo entre los jóvenes sube en 8.168 personas, empeorando el ya de por sí mal dato de desempleo juvenil, en el que, lamentablemente, sigue siendo uno de los más elevados de la UE.
El paro, sube en casi todos los sectores: servicios (+28.563), el sector clave de la economía; construcción (+4.669); industria (+3.731); y sólo baja en agricultura (-912);. El grupo "sin empleo anterior" aumenta en 8.368 personas.
Aumenta el desempleo femenino en 22.741 personas y el masculino sube en 21.678 personas.
Se destruye empleo
Por otra parte, el dato de afiliación engloba a todos los trabajadores en situación de alta o asimilados, que incluye a los de baja laboral. Nunca ha habido tantas bajas como ahora ni el absentismo ha estado tan disparado -1,7 millones de personas faltan diariamente, en media, a su puesto de trabajo-, cifras que elevan la afiliación pero que, realmente, no es empleo real, o más bien, se duplica, al ser suplidos por otra persona. No es que se cree un nuevo empleo real por cada baja, sino que se sustituye, con lo que el alza no es tal.
Aun así, la afiliación no se comporta tampoco de manera muy satisfactoria, de manera que se destruye empleo, perdiéndose 162.840 puestos de trabajo.
Además, el último día del mes de agosto se perdieron 272.172 afiliados.
Además, de esos afiliados interanuales creados en el conjunto nacional, 98.296 son nuevos empleos públicos, no creados por la actividad económica productiva del mercado, con lo que cada vez la creación de empleo va dependiendo más del empleo público.
Desde febrero de 2020 hay 8.275 empresas menos. Sigue habiendo 11.922 trabajadores en ERTE.
- Dato final de paro registrado: 2.355.918 parados.
- Dato final de afiliación a la Seguridad Social: 22.345.226.
Por tanto, no son buenos datos:
- El paro sube en intermensual el doble de lo que lo hacia el año pasado en agosto y baja poco en términos interanuales, siendo de los peores registros de los últimos trece ejercicios (el segundo peor)
- Los contratos muestran la precariedad en el mercado laboral: más de la mitad de los contratos indefinidos son a tiempo parcial o fijos-discontinuos, que da muestra de una menor calidad en el empleo.
- El paro juvenil apenas varía y sigue siendo uno de los mayores de la UE.
- El último día de mes se pierden 272.000 afiliados
- España sigue liderando, tristemente, el desempleo en la UE -junto con Finlandia, con un 10% de paro en el caso español, casi el doble que la media de la eurozona.
- El empleo público cada vez más impulsa el aumento de afiliación, en detrimento de la economía productiva, empleo que no es fruto de un crecimiento sostenible, sino sostenido.
- La productividad sigue siendo el gran problema de la economía española, así como las horas efectivamente trabajadas. Sin mejoras en ello, no hay verdadera generación de actividad económica sostenible.
La economía española necesita una flexibilización del mercado de trabajo, no poner trabas que dificulten la contratación, como la pretendida reducción de jornada, que sólo puede provocar el cierre de empresas por no soportar el aumento de costes, o el aumento intenso del salario mínimo, del que las empresas ya han alertado que provocará el cierre de muchas de ellas. Necesita eso, rigor y seriedad, no cambios en los criterios, ni estadísticos ni de publicación. El Gobierno, al calor de los datos de corto plazo sustentados en la anestesia del gasto público, los empleos públicos y la estacionalidad, está dañando de manera muy grave la estructura de la economía española a medio y largo plazo. Es necesario una rectificación en dicha política económica.