
Primero tomamos Manhattan (y después tomamos Berlín). Ese era el plan de la extrema izquierda. Y parece haber funcionado. El gran modelo de La Izquierda (Die Linke) en Berlín fue el alcalde marxista de Nueva York, Zohran Mamdani, cuya campaña copiaron con éxito. Y ganaron. La Izquierda se convirtió, con mucha diferencia, en el partido más votado de la capital alemana, con el 25,7% de los votos, muy por delante de la CDU, que había gobernado hasta ahora y obtuvo apenas el 18,8%. Entre los votantes menores de 25 años, La Izquierda alcanzó nada menos que el 43%, y entre las mujeres menores de 25 años, el 51%.
La Izquierda es el sucesor legal del antiguo partido comunista SED, que gobernó Alemania Oriental hasta la reunificación alemana. El principal eje de su campaña fue la exigencia de expropiar a las grandes empresas inmobiliarias, a las que pretende indemnizar con apenas alrededor del 40% de su valor de mercado. La propuesta conectó con una preocupación muy extendida porque la vivienda es extremadamente escasa en Berlín. Sin embargo, son precisamente las políticas de izquierdas las que han contribuido a generar esa escasez. Los socialdemócratas y La Izquierda, que gobernaron anteriormente Berlín juntos, ahuyentaron a los inversores de la ciudad con sus políticas de alquileres. Al mismo tiempo, defendieron las fronteras abiertas y una inmigración prácticamente ilimitada. La combinación de ambas políticas ha contribuido a provocar una grave escasez de vivienda. Siguiendo el lema de "¡Al ladrón!", el partido ha utilizado ahora con éxito un problema que ayudó a crear para ganar votos.
Irónicamente, La Izquierda defiende las mismas políticas de vivienda que aplicó el SED en Alemania Oriental: el llamado tope de los alquileres, es decir, la prohibición de subirlos, y la nacionalización. Ambas medidas tuvieron consecuencias desastrosas en Alemania Oriental. Los alquileres eran baratos, pero buena parte del parque de viviendas cayó en el deterioro y una de cada cuatro viviendas ni siquiera tenía un retrete propio.
Muchos judíos de Berlín están especialmente alarmados por la victoria electoral de La Izquierda. Josef Schuster, presidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania, afirmó estar profundamente preocupado por el triunfo del partido en Berlín. "El hecho de que un partido en cuyo escenario electoral se pidiera abiertamente la muerte de personas haya resultado ganador de las elecciones me preocupa profundamente", señaló Schuster en un comunicado difundido el domingo. Acusó a La Izquierda de haber cruzado repetidamente líneas antisemitas durante la campaña electoral. En octubre de 2024, cinco destacados políticos berlineses abandonaron La Izquierda. Uno de los principales motivos que alegaron fue el creciente antisemitismo dentro de su propio partido.
La principal candidata de La Izquierda en las elecciones de Berlín de 2026 fue Elif Eralp, cuyos padres proceden de Turquía. En los últimos años, La Izquierda ha obtenido un apoyo especialmente fuerte entre inmigrantes procedentes del mundo árabe, donde la hostilidad hacia Israel y los judíos está muy extendida. El partido se ha opuesto reiteradamente a las redadas policiales dirigidas contra clanes árabes y también ha rechazado el uso del término "criminalidad de clanes", argumentando que resulta discriminatorio.
Issa Remmo, uno de los más destacados jefes de clan de Berlín, asistió a la celebración de la noche electoral de La Izquierda. Numerosos miembros del clan Remmo han estado implicados en actividades delictivas. Issa Remmo, que tiene al menos 13 hijos, está considerado el jefe del clan. Miembros de este estuvieron involucrados, entre otros hechos, en el robo de la moneda de oro de 100 kilos del Museo Bode de Berlín y en el espectacular robo de joyas de la Bóveda Verde de Dresde. Durante la noche electoral, Remmo declaró al Berliner Morgenpost que, por primera vez en Alemania, se sentía respaldado por un partido político. La Izquierda, no obstante, se distanció oficialmente de él y afirmó que no había sido invitado.
¿Tendrá ahora Berlín un gobierno socialista? Los números permitirían una coalición de los tres partidos de izquierdas: SPD, Verdes y La Izquierda. Pero una coalición formada por CDU, SPD y Verdes también tendría mayoría parlamentaria. Si Elif Eralp se convirtiera en alcaldesa de Berlín, sería la primera vez desde 1989 que el partido anteriormente conocido como SED y posteriormente rebautizado como La Izquierda volvería a ocupar la alcaldía de la capital alemana.