
Birmania (Myanmar)

Llega a Birmania el enviado especial de la ONU en medio de nuevas protestas
La tiránica Junta Militar de Myanmar, país del sudeste asiático antiguamente conocido como Birmania, continúa silenciando los conatos de manifestación mientras ignora los reclamos democráticos internacionales. El régimen militar ha disuelto de forma violenta una concentración de más de 2.000 personas que se habían congregado en Rangún ante la llegada del enviado especial de la ONU, Ibrahim Gambari, que acude con el mensaje de moderación y diálogo que ha pedido el secretario general, Ban Ki-moon. Ante la llegada de Gambari, Myanmar restableció las conexiones a Internet.
Brown cree que el número de muertos en Birmania es "muchísimo mayor" del anunciado
El primer ministro británico, Gordon Brown, afirmó hoy que el número de muertos en Birmania debido a la represión de la Junta Militar sobre los manifestantes por la democracia podría ser "muchísimo mayor" del anunciado. El jefe del Ejecutivo británico hizo estas declaraciones tras haber mantenido conversaciones con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush y con el primer ministro chino, Wen Jiabao.
Lo que va de Irak a Birmania
La ONU no fue creada para disimular ante los crímenes más salvajes, sino para todo lo contrario. Según sus propios cánones, se ha convertido en una organización inmoral, ilegal e ilegítima.
Represión digital
El "Departamento de guerra cibernética" del poderoso Ministerio de Defensa de Birmania está movilizando a sus expertos informáticos para impedir que la comunidad internacional siga las multitudinarias manifestaciones que exigen una apertura democrática. Su estrategia pasa por bloquear servidores, atacar con virus los blogs de disidentes y peinar la red en busca de internautas opositores al régimen.
El Ejército aplasta las protestas en Birmania y aisla al país del resto del mundo
La Junta Militar de Birmania (Myanmar) aplastó este viernes con violencia los desesperados intentos de protesta llevados a cabo en Rangún por la población, a la que casi ha aislado del resto del mundo mediante el corte de las comunicaciones. A tiros o a bastonazos, las fuerzas de seguridad dispersaron a lo largo del día a decenas de grupos de birmanos que se asomaron a las mismas calles casi desiertas, en las que tras tres días de protestas han muerto al menos 15 personas, entre ellas dos extranjeros.
Birmania y los monjes de la libertad
La brutal represión en la antigua Birmania debería provocar la más inmediata y firme reacción de la Comunidad Internacional, aunque sólo sea para evitar que se transforme en un baño de sangre como el que en 1988 perdió la vida miles de personas.
La rebelión de los monjes
La dictatorial Junta Militar de Birmania enfrenta el más importante movimiento popular por la democracia desde 1988. Se calcula que más de tres mil personas fueron asesinadas por los soldados. Al igual que entonces, y como es tradición a lo largo de la historia birmana, los monjes budistas han tomado protagonismo en las protestas contra el régimen. En un país gobernado por un jefe de Estado adicto a los consejos de su equipo de adivinos, se teme una nueva respuesta violenta que pueda desencadenar una masacre.
Mueren diez personas en Birmania por disparos de los militares
Aumenta el número de víctimas en Birmania. Las fuerzas de seguridad reprimieron el jueves, por segundo día consecutivo y con mayor violencia, las protestas de decenas de miles de personas contra la dictadura militar del país, después de asaltar rifle en mano los monasterios budistas de Rangún. Al menos diez personas, incluidas un monje y un fotógrafo japonés, murieron por impactos de las balas. EEUU ya ha interpuesto sanciones a la Junta Militar y la ONU ha enviado a un representante especial para mediar en el conflicto.
Dictadura a la carta
El general Than Shwe, actual jefe de la Junta Militar de Birmania (Myanmar), decidió cuando tenía veinte años, colgar su bolsa de cartero para incorporarse al Ejército. También jefe supremo de las Fuerzas Armadas, Shwe representa el sector más duro del régimen. Sobre él, algunos diplomáticos han dicho que detesta oír el nombre de Aung San Suu Kyi, la líder de la oposición y de la Liga Nacional por la Democracia (LND), que desde junio de 2003 está bajo arresto domiciliario.