Birmania (Myanmar)
El régimen birmano prohíbe al enviado de la ONU reunirse con la Nobel de la Paz Suu Kyi
Myanmar, antigua Birmania, vive una situación desoladora. La Junta Militar ha prohibido al enviado especial de la ONU entrevistarse con Gambari y Suu Kyi, principal voz de la democracia en el país, impidiendo, según The Times, una reunión "crucial" para alcanzar una solución pacífica. En respuesta, el enviado de Naciones Unidas ha rechazado encontrarse con el líder militar, el general Than Shwe. Mientras, Rangún sigue siendo escenario de violentos enfrentamientos y varios monjes buditas se han declarado en huelga de hambre.
Treinta monjes birmanos detenidos se declaran en huelga de hambre
Alentados por la llegada a Birmania de Ibrahim Gambari, enviado especial de la ONU, miles de opositores y monjes budistas se han vuelto a lanzar a las calles de Rangún. La respuesta de los soldados ha sido contundente. Con disparos de armas automáticas y gases lacrimógenos dispersaron con dureza a los manifestantes. Fuentes del hospital de Kyimyidine confirmaron que un niño ha muerto. En la prisión de Bamaw, treinta monjes se han declarado en huelga de hambre. Desde el inicio de las protestas a favor de la democracia, dieciséis personas han muerto, entre ellas dos extranjeras.
Llega a Birmania el enviado especial de la ONU en medio de nuevas protestas
La tiránica Junta Militar de Myanmar, país del sudeste asiático antiguamente conocido como Birmania, continúa silenciando los conatos de manifestación mientras ignora los reclamos democráticos internacionales. El régimen militar ha disuelto de forma violenta una concentración de más de 2.000 personas que se habían congregado en Rangún ante la llegada del enviado especial de la ONU, Ibrahim Gambari, que acude con el mensaje de moderación y diálogo que ha pedido el secretario general, Ban Ki-moon. Ante la llegada de Gambari, Myanmar restableció las conexiones a Internet.
Brown cree que el número de muertos en Birmania es "muchísimo mayor" del anunciado
El primer ministro británico, Gordon Brown, afirmó hoy que el número de muertos en Birmania debido a la represión de la Junta Militar sobre los manifestantes por la democracia podría ser "muchísimo mayor" del anunciado. El jefe del Ejecutivo británico hizo estas declaraciones tras haber mantenido conversaciones con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush y con el primer ministro chino, Wen Jiabao.
Lo que va de Irak a Birmania
La ONU no fue creada para disimular ante los crímenes más salvajes, sino para todo lo contrario. Según sus propios cánones, se ha convertido en una organización inmoral, ilegal e ilegítima.
Represión digital
El "Departamento de guerra cibernética" del poderoso Ministerio de Defensa de Birmania está movilizando a sus expertos informáticos para impedir que la comunidad internacional siga las multitudinarias manifestaciones que exigen una apertura democrática. Su estrategia pasa por bloquear servidores, atacar con virus los blogs de disidentes y peinar la red en busca de internautas opositores al régimen.
El Ejército aplasta las protestas en Birmania y aisla al país del resto del mundo
La Junta Militar de Birmania (Myanmar) aplastó este viernes con violencia los desesperados intentos de protesta llevados a cabo en Rangún por la población, a la que casi ha aislado del resto del mundo mediante el corte de las comunicaciones. A tiros o a bastonazos, las fuerzas de seguridad dispersaron a lo largo del día a decenas de grupos de birmanos que se asomaron a las mismas calles casi desiertas, en las que tras tres días de protestas han muerto al menos 15 personas, entre ellas dos extranjeros.
Birmania y los monjes de la libertad
La brutal represión en la antigua Birmania debería provocar la más inmediata y firme reacción de la Comunidad Internacional, aunque sólo sea para evitar que se transforme en un baño de sangre como el que en 1988 perdió la vida miles de personas.
La rebelión de los monjes
La dictatorial Junta Militar de Birmania enfrenta el más importante movimiento popular por la democracia desde 1988. Se calcula que más de tres mil personas fueron asesinadas por los soldados. Al igual que entonces, y como es tradición a lo largo de la historia birmana, los monjes budistas han tomado protagonismo en las protestas contra el régimen. En un país gobernado por un jefe de Estado adicto a los consejos de su equipo de adivinos, se teme una nueva respuesta violenta que pueda desencadenar una masacre.