
El barrio madrileño de Lavapiés acogerá el 10 de mayo de 2026 la fiesta de los Mayos-la Maya, una celebración vinculada a la llegada de la primavera que forma parte del programa de las fiestas de San Isidro. La festividad, que también se celebra en municipios como Colmenar Viejo, El Molar y Leganés, cuenta con la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Hecho Cultural por la Comunidad de Madrid.
Un rito de primavera con la figura de la Maya
La celebración gira en torno a la figura de la Maya, representada por una niña o joven que preside los actos desde un altar decorado con materiales efímeros, en su mayoría elementos vegetales y objetos ornamentales. Esta figura permanece en el centro de la escena mientras se desarrolla la jornada festiva en el barrio.
La joven viste para la ocasión con mantones de Manila bordados y ropajes tradicionales de especial elaboración. A su alrededor se organiza una corte de niñas que acompañan la representación, en un ambiente marcado por la estética popular y la recreación de vestimentas históricas.
Lavapiés y la estética goyesca en la celebración
En Lavapiés, la fiesta incorpora de forma habitual la estética goyesca, con vecinos y participantes ataviados con trajes tradicionales castellanos inspirados en la indumentaria del siglo XVIII. Durante la jornada, se desarrollan bailes populares como jotas en las calles del entorno de la plaza de Lavapiés.
El programa previsto para 2026 incluye música en directo y actividades en la vía pública. Las calles cercanas concentran también un reparto de claveles y plantas, junto con una oferta gastronómica tradicional en la que destacan las rosquillas y los vinos de la región. La celebración finaliza con una ofrenda floral en la Iglesia de San Lorenzo.
Origen histórico y referencias culturales
La fiesta de la Maya cuenta con un amplio recorrido histórico en el ámbito peninsular y europeo. Las primeras referencias en lengua castellana aparecen en las cantigas de Alfonso X el Sabio, donde ya se mencionan los cantos vinculados al mes de mayo.
Durante el siglo XVI existen testimonios que apuntan a una celebración de origen antiguo, posiblemente relacionada con tradiciones de época romana. En los siglos posteriores, especialmente en los siglos XVI y XVII, la festividad tuvo una presencia destacada en distintas localidades, con menciones en la literatura de autores como Lope de Vega, Tirso de Molina y Calderón de la Barca.
Evolución y recuperación de la tradición
Las celebraciones fueron prohibidas a finales del siglo XVII por decisión municipal debido a alteraciones del orden público, aunque algunas manifestaciones continuaron de forma intermitente. Las versiones actuales de la fiesta de la Maya, tal y como se desarrollan desde mediados del siglo XX, responden a procesos de recuperación de esta tradición.
En su configuración contemporánea, la festividad integra elementos vinculados al patrimonio inmaterial, la indumentaria tradicional y las prácticas comunitarias. También destaca su vinculación con el oficio artesanal de la bordadora, así como su papel en la preservación de expresiones culturales asociadas al ciclo primaveral.

