
El Ayuntamiento de Madrid ha aprobado la concesión demanial de los edificios de la Quinta de Torre Arias al Banco de España durante un periodo de 75 años. La operación ha permitido dar un nuevo uso a unos inmuebles históricos que actualmente no tienen actividad.
La decisión se ha adoptado después de que el Consistorio analizara la propuesta presentada por el Banco de España y comprobara su adecuación al interés general y a los objetivos de conservación, puesta en valor y dinamización de la finca. El Ayuntamiento llevaba meses trabajando con el Banco de España para cederle un espacio de la Quinta de Torre Arias, concretamente el Palacio, donde puedan poner en marcha "un centro de estudios y un centro financiero importante y de referencia en el ámbito internacional".
Con este acuerdo, el Banco de España ha asumido la rehabilitación de los edificios, así como las actuaciones de conservación y mejora de su entorno. Según ha explicado el Ayuntamiento, el objetivo es recuperar "para un nuevo uso los inmuebles históricos de la finca, actualmente sin actividad", mientras que el acceso a los jardines "no se verá alterado" y los vecinos podrán seguir disfrutando de este espacio.
El proyecto ha llegado tras meses de trabajo entre ambas instituciones para estudiar la instalación de un centro de estudios y un centro financiero de referencia internacional en la Quinta de Torre Arias. Sobre esta iniciativa, José Luis Martínez-Almeida ha defendido que el proyecto debía contar con "una exigencia, que tiene que haber uso público y, por tanto, que los vecinos tengan la capacidad de disfrutar también de la quinta".
La Quinta de Torre Arias, situada en el número 551 de la calle Alcalá, en el distrito de San Blas-Canillejas, ha acumulado más de cinco siglos de historia. Nació en el siglo XVI como una finca de recreo para la nobleza, más tarde desarrolló una importante actividad agrícola y desde 2022 está protegida como Bien de Interés Cultural.
Además del palacio, el conjunto conserva otros edificios históricos, como las Caballerizas, la Casa del Jardinero, la Casa del Guarda o la Casita de la Noria, así como el sistema original de los Viajes de Agua, que data de 1619 y todavía se conserva.
Los jardines siguen siendo uno de los elementos más representativos de la finca. La finca pasó a manos municipales gracias al convenio firmado en 1986 entre Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y el entonces alcalde, Enrique Tierno Galván, aunque la entrega no se hizo efectiva hasta el fallecimiento de la condesa en 2021. Posteriormente, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid anuló de forma definitiva el plan que contemplaba la demolición de varios edificios de la finca.
