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“Música para una noche de verano”

“Música para una noche de verano” es un buen musical. Es sólido argumentalmente gracias a que se sustenta en la película dirigida por Ingmar Bergman en 1955, “Sonrisas de una noche de verano” que a su vez se había inspirado en Shakespeare y su ”Sueño de una noche de verano”. Su libreto está bien escrito y una inspirada partitura sobre los amores entre varias parejas, que quieren encontrarlo a pesar de las peripecias que tienen que vivir para lograrlo, sustentan este musical. Bien dirigido por Mario Gas y bien interpretado por Vicky Peña y Constantino Romero en su versión española, hace que sea la mejor representación del género que se ha visto en España.

Ha sido financiado por el Festival Grec de Barcelona, el de Peralada y el Festival de Otoño de Madrid. Lo que es una lástima es que permanezca tan poco tiempo en la cartelera, cuando es magnífico. Su vestuario es lujoso. Los decorados que firma Jon Berrondo son sugerentes, inspirados, envolventes. El diseño de luces es magnífico. El sonido llega bien a todos, tanto que parece increíble que pueda sonar tan nítido en el Teatro Albéniz, que tiene una acústica deleznable normalmente. Todo está al servicio de una estructura narrativa original que permite llegar a unos personajes principales bien dibujados y que no son de cartón piedra, tal como suele ocurrir en la mayoría de los musicales. Las voces tienen coloratura, fuerza expresiva, proyección y calidad. Y, como los que las poseen son buenos actores, pues miel sobre hojuelas: se consigue un espectáculo total.

Los actores son fuera de serie. Constantino Romero con su voz de bajo llega a emocionar. Vicky Peña tiene en su papel la responsabilidad de hacer que las historias de unos hombres y mujeres que no están donde deberían estar en eso del juego del amor salga adelante. Y lo consigue. Luego rematan la función Miranda Gas, como la nieta, y Montserrat Carulla, como la abuela (nieta y abuela en la vida real), que están fantásticas tanto en la voz como en la capacidad de actuación. El resto del elenco está a su altura, tanta que son capaces de hacer entre todos un musical adulto en lo que a música y argumento se refiere, logrando en conjunto un espectáculo diferente.

Stephen Sondheim es el mejor autor de musicales. Ya lo había demostrado en “Golfus de Roma” y en “Sweeny Todd”(dirigidos en España también por Mario Gas). En este “Música para una noche de verano”, estrenado en Broadway en 1973, lo demuestra una vez más. La partitura es fuera de serie y recrea con mucho estilo el mundo del vals de finales del siglo XIX. Con estructura de opereta vienesa y situando la historia en Suecia, logra que todo lo que ocurre en el escenario sea creíble. Es, así, una comedia cantada y fuera de lo normal; divertida, sugerente, adulta, compleja, que hace reflexionar sobre el amor y sus desmanes. Es lo mejor que se ha visto en los escenarios españoles en mucho, muchísimo tiempo.

“A Little Night Music” (Música para una noche de verano).
Música y letras: Stephen Sondheim.
Libreto: Hugh Wheeler. Versión española de Roser Batalla y Roger Peña.
Escenografía: Jon Berrondo.
Vestuario :Antonio Belart.
Sonido: Juan Manuel Galiano.
Iluminación: Quico Gutiérrez.
Dirección musical: Manuel Gas.
Dirección: Mario Gas.
Intérpretes: Constantino Romero, Vicky Peña, Montserrat Carulla,...
Teatro Albéniz de Madrid.

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