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Enrique Dans

Espacios multidimensionales

Alrededor de cincuenta mil entradas nuevas cada hora. Cincuenta mil personas sentadas delante de un teclado, pensando y escribiendo textos sobre las más variadas temáticas, reflejando opiniones, estados de ánimo, intereses, conocimientos...

La pasada semana, David Sifry, fundador de Technorati, publicó en su blog personal una edición más de su "estado de la blogosfera", una entrada trimestral en la que informa acerca de las principales magnitudes de ese impresionante fenómeno de producción colectiva que crece en torno a un blog más por segundo de manera ininterrumpida y duplica su tamaño cada cinco meses. Technorati es el motor de búsqueda más reconocido en el panorama blog, por haber tenido la interesante ocurrencia de funcionar al revés que los motores al uso: mientras en los motores de búsqueda convencionales es el propio motor el que envía a sus "arañas" o programas rastreadores a seguir vínculos por el mundo e informar de los contenidos nuevos detectados, en Technorati es la página recién actualizada la que envía un "ping", un "saludo" a Technorati para avisar de que ha sido actualizada, algo que hace que los resultados de este buscador suelan estar actualizados de manera permanente, y devolver páginas con indicaciones del tipo "actualizada hace seis segundos". Una persona en Barcelona puede darle al botón "Publicar", su software envía de manera automática y transparente un ping a Technorati, y otra persona en California puede leer inmediatamente lo que la primera ha escrito. Algo que, realmente, te hace plantearte lo pequeño que se ha vuelto el mundo en que vivimos.

Ahora piense en la brutal magnitud de ese universo conocido como blogosfera: setenta y cinco mil nuevos blogs cada día, de los cuales un 55% continúa publicando con regularidad tres meses después. Alrededor de cincuenta mil entradas nuevas cada hora. Cincuenta mil personas sentadas delante de un teclado, pensando y escribiendo textos sobre las más variadas temáticas, reflejando opiniones, estados de ánimo, intereses, conocimientos... un inmenso universo de producción que crece de manera constante y sostenida. ¿Cómo manejar semejante avalancha de información?

La respuesta, claramente, es "de ninguna manera". La información ya no se maneja como antes, de manera exhaustiva. La necesidad de tener "todo lo publicado" sobre un tema en concreto ya no resulta viable, de manera que sobre muchos temas nos contentamos con tener "una representación razonablemente buena" del conjunto objetivo. Pero, ¿cómo se obtiene una representación presuntamente buena sobre un tema determinado? Habitualmente, un lector de blogs tiene sus referencias, aquellos blogs que le interesan, en los que confía, que le gusta monitorizar. A esos, de hecho, se suele suscribir mediante RSS, un formato que le permite recibir en un programa o agregador los textos generados por el autor del blog de manera casi inmediata. Lo que queda fuera de ese "ecosistema informativo" del lector, típicamente no aparece, a no ser que alguno de sus blogs habituales lo haya referenciado. Otros métodos incluyen las watchlists, búsquedas de términos automatizadas que "peinan" la blogosfera cada sesenta segundos buscando los términos indicados, e informan posteriormente, o simplemente los motores de búsqueda para cuestiones normalmente de un carácter algo más coyuntural.

Sí, la blogosfera es enorme, inabarcable. ¿Y qué? En realidad, forma lo que a mí me gusta denominar un Espacio Multidimensional de Contenidos: una inmensa llanura informativa en la que podemos entrar por cualquiera de sus dimensiones, tales como palabras clave o etiquetas que el autor (u otros lectores) decidieron atribuirle, términos de búsqueda de múltiples tipos, nombre del autor, vínculo desde otra entrada de otra página, o referencias de otros tipos. Las formas de llegar a un contenido son casi ilimitadas, de manera que toda esa inmensidad de contenidos no está abandonada, sino, de alguna manera, ordenada, accesible como si un buen bibliotecario se hubiera encargado de catalogarla.

Ese es, en el fondo, el papel de los buscadores. Los buscadores se han convertido en un elemento fundamental, una interfaz universal a la hora de localizar información, y de hacerlo además de manera "democrática": no importa quién haya escrito algo, dónde o cuándo. Si el documento es el más relevante para la búsqueda que estabas haciendo, ahí lo tendrás, en las posiciones superiores de la página de resultados. Si decides restringir alguna de las variables, como leer sólo los que estén en un determinado idioma o que sean relativamente recientes, serás tú el que, conscientemente, introduce restricciones. Pero esa capacidad de llegar a cualquier contenido y mostrarlo de manera inmediata resulta impresionante, titánica, y supone una ventaja de cuya magnitud, a pesar de utilizar buscadores todos los días, no nos hemos dado cuenta aún.

¿Qué pasará cuando estos buscadores alcancen además otros ámbitos, como los libros? Habremos logrado introducir todo el conocimiento impreso por el hombre en un EMC, un Espacio Multidimensional de Contenidos, de manera que esos libros que ahora acumulaban polvo, de los que no se hacía una segunda edición, volverán a aparecer en las búsquedas cuando sean lo más relevante con respecto a los términos buscados. Esa habilidad supone volver a "poner en circulación" millones y millones de "obras olvidadas", libros descatalogados, que podrán volver a cumplir su función comunicativa y, también importante, a generar ingresos a sus propietarios. Un avance impresionante, casi una redefinición del mundo editorial. Una verdadera biblioteca de Alejandría de nuevo en manos de los hombres.

Realmente, vivimos tiempos interesantes para la cultura.

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