Menú
José García Domínguez

Vox: el partido de la España cabreada

Esto que apenas empezamos a vivir ahora no es un asunto de izquierdas y derechas, es un cambio de paradigma histórico.

Esto que apenas empezamos a vivir ahora no es un asunto de izquierdas y derechas, es un cambio de paradigma histórico.
EFE

Vox es un partido muy de derechas, cierto; un partido muy de derechas que ya va camino de reagrupar en torno a sí al 20% del electorado. Poca broma. Pero insistir una y otra vez en la naturaleza hondamente derechista de Vox constituye, sin embargo, la mejor vía para no entender en absoluto las razones últimas de ese éxito suyo tan fulgurante. Por lo demás, casi un 20% es mucho, pero, siendo mucho, solo es la mitad del 40% de todos los votos emitidos en Italia que en este preciso momento se dirigen a las dos formaciones de la derecha dura de ese país, la Lega de Salvini y Fratelli d’Italia, los herederos directos del Movimiento Social Italiano.

Igual que empieza a ocurrir aquí, en España, tampoco la súbita conquista de la hegemonía política por esos dos marginales periféricos, ambos ajenos al núcleo tradicional del establishment con sede en Roma, Salvini y Meloni, se puede interpretar con los viejos esquemas tradicionales de izquierda y derecha, los clásicos con los que nos movíamos en el siglo XX. Porque con tales esquemas topológicos ya no se entiende nada. Y como muestra un botón. Veamos, hace apenas un cuarto de hora, todos los votos de Ciudadanos en Madrid, que eran muchos, se fueron en masa al Partido Popular. El pasado domingo, en cambio, todos los votantes de Ciudadanos en Castilla y León, que no eran pocos, también migraron en masa, pero hacia las filas de Vox.

Es muy fácil explicar el crecimiento de Vox solo por la irritación de la gente corriente con la muy inane negligencia de PSOE y PP en el tratamiento del separatismo catalán. Es muy fácil, pero también es muy superficial. Porque hay otras razones profundas que explican la eclosión de Vox. Como ahora mismo sucede en Italia, Francia, el Reino Unido o Norteamérica, también aquí comienzan a emerger dos naciones distintas dentro de un mismo país. Por un lado, la de los ganadores locales de la globalización; por el otro, la de los perdedores. Unos perdedores autóctonos, la España cabreada, que son los que el domingo pasado votaron a Vox en ese centro cada vez más decadente y postergado de la península. Esto que apenas empezamos a vivir ahora no es un asunto de izquierdas y derechas, es un cambio de paradigma histórico.

Temas

En España

    0
    comentarios

    Servicios

    • Radarbot
    • Biblia Ilustrada
    • Libro