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Andalucía marcará el camino

Pedro Sánchez puede cosechar una derrota histórica en el gran bastión del socialismo.

Pedro Sánchez puede cosechar una derrota histórica en el gran bastión del socialismo.
El líder del PSOE andaluz, Juan Espadas. | Eduardo Briones / Europa Press

Las elecciones autonómicas andaluzas que se celebrarán dentro de veinte días tendrán sin ninguna duda una trascendencia nacional, y en esa clave se analizarán los resultados que salgan de las urnas. No sólo se elegirá a los 109 diputados del Parlamento de Andalucía, del que saldrá el próximo presidente de la Junta. En juego estarán muchas más cosas.

El actual presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, puede cosechar en Andalucía una derrota histórica, una más en los últimos tiempos, después del fiasco de las elecciones en la Comunidad de Madrid de hace un año –donde los socialistas fueron tercera fuerza– y en Castilla y León, el pasado mes de febrero.

El PSOE puede perder en su feudo electoral por antonomasia, donde ha gobernado casi cuatro décadas a su antojo, moldeando un régimen en el que los socialistas controlaban absolutamente todo. Un régimen que se vio salpicado por casos de corrupción que han afectado a dos expresidentes de la Junta, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, amén de a otros altos cargos socialistas de la Administración autonómica.

Además, el candidato del PSOE, Juan Espadas, es una apuesta personal de Sánchez, en su empeño por liquidar, políticamente hablando, a su rival en las primarias del PSOE, Susana Diaz. Es decir, todo apunta a que el fiasco que prevén las encuestas para el PSOE será algo que afectará directamente a Sánchez, a un año de las elecciones municipales y autonómicas en trece CCAA y con las generales también en el horizonte.

Por otro lado, está el escenario de los partidos del centro-derecha, que también trasciende al marco andaluz. Al igual que sucedió en Castilla y León, si el PP necesita a Vox para poder gobernar, al final tendrá que haber un entendimiento entre ambas formaciones, por mucho que el candidato popular y actual presidente de la Junta, Juanma Moreno, exprese su deseo de gobernar en solitario. Si los números no le dan para tal cosa, tendrá que pactar con el partido de Abascal, y este hará bien en exigir entrar en el Gobierno andaluz, porque a Vox ya le ha llegado la hora de gestionar y administrar los asuntos públicos.

Dos comunidades autónomas –Andalucía y Castilla y León– con Gobiernos de coalición PP-Vox marcarán el camino de lo que muy probablemente sucederá tras las municipales y autonómicas del 28 de mayo de 2023. En muchos ayuntamientos y en varias CCAA será necesaria esa entente, lo cual allanará el camino para lo que muy posiblemente pasará tras las próximas generales, que no es otra cosa que el necesario entendimiento entre PP y Vox para echar a Sánchez de la Moncloa.

Las elecciones andaluzas servirán también para certificar una vez más la defunción de Ciudadanos –cuánto cuesta a los dirigentes de este partido reconocer que ha perdido la función social para la que nació– y para poner de relieve el guirigay en el que vive Podemos, con divisiones y luchas internas donde claramente lo que prevalece son los intereses y los egos personales.

Por todo ello, las elecciones andaluzas del próximo 19-J tendrán una enorme importancia y marcarán el rumbo a los diferentes partidos en la política nacional en los próximos meses, hasta la celebración de las generales, donde puede y debe ponerse fin al peor periodo de la historia reciente de España: el de Pedro Sánchez al frente del Gobierno de la Nación.

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