Menú
José García Domínguez

Adelanto electoral en Cataluña

Illa sabe bien que mucha de su clientela se marchará con los fachas si le aprueba el Presupuesto a Aragonès.

Illa sabe bien que mucha de su clientela se marchará con los fachas si le aprueba el Presupuesto a Aragonès.
Pere Aragonés con Salvador Illa en el Parlamento catalán | EFE

Al igual que el sueño de todos los empresarios consiste en poseer un monopolio, que viene a ser el equivalente en el mundo mercantil a las dictaduras en política, la secreta fantasía inconfesable de los dirigentes de los partidos también es conseguir reducir la competencia al mínimo. Y el mínimo de concurrencia en un sistema democrático se alcanza cuando solo dos siglas se disputan o reparten, según la circunstancia, todo el poder dentro de los límites físicos de su común territorio de actuación. Es lo que, siguiendo con la analogía empresarial, resultaría parejo a un oligopolio integrado por únicamente un par de compañías, esto es, un duopolio.

Un duopolio como el que existió durante lustros en el País Petit, los lustros del tranquilo y cotidiano proceso de construcción nacional con cargo al dinero de la Generalitat, cuando PSC y CiU se repartían amistosamente los papeles del poli bueno y el poli malo de cara a Madrid. Pero aquellos viejos buenos tiempos, al igual que ocurriría en el resto de España, un día se acabaron. Y ahora, en su lugar, existe algo que se empieza a parecer bastante a la competencia, no perfecta, pero competencia a fin de cuentas. Porque hay muchos oferentes intentando colocar su particular mercancía en el mercado electoral. Y ya se sabe que, para que un producto tenga éxito entre los consumidores, lo fundamental es lograr diferenciarlo del resto.

Si estuviéramos en los buenos viejos tiempos, el PSC le votaría las cuentas de 2023 a la Esquerra, y todos contentos. Pero es que hoy están ahí los de Ciudadanos, los de Vox y los del PP, de quienes fuera de Cataluña se puede decir que son los fachas, pero que en Cataluña resulta que son los españolistas. Y al PSC, desde lo de la asonada, ya solo le votan los españolistas. Quedan cinco minutos para las municipales y un cuarto de hora para las generales, e Illa sabe bien que mucha de su clientela se marchará con los fachas si le aprueba el Presupuesto a Aragonès. No se trata de patriotismo constitucional, sino de simple instinto de supervivencia. Así las cosas, en Cataluña podemos ir a la disolución del Parlament antes de tres meses.

Temas

En España

    0
    comentarios