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Un único objetivo

La mayoría, por no decir la totalidad, de los votantes del PP y de Vox, quieren que estos dos partidos se entiendan de una o de otra forma.

La mayoría, por no decir la totalidad, de los votantes del PP y de Vox, quieren que estos dos partidos se entiendan de una o de otra forma.
Cordon Press

Las elecciones generales del próximo 23-J tienen un objetivo prioritario: echar del poder al peor presidente del Gobierno —en dura competencia con Zapatero, desbocado en sus últimas apariciones públicas— que ha tenido España desde hace muchos años. Un presidente que ha querido, y en parte lo ha conseguido, cargarse el espíritu constitucional del 78, pactando con los independentistas-golpistas catalanes, a los que indultó; con los herederos políticos de ETA, a los que blanqueó; con los descendientes de Sabino Arana, a los que toreó y con los comunistas de Podemos a los que hundió.

En ese objetivo de sacar a Sánchez de la Moncloa parece que coinciden muchos millones de españoles que muy recientemente, el pasado 28-M, votaron a los dos partidos del centro derecha, PP y Vox, que serían los encargados de ejecutar ese encargo. Tras el batacazo electoral que se llevó el señor del sanchismo en las elecciones municipales y autonómicas, en un acto muy propio del personaje, convocó al día siguiente unas elecciones generales para el 23.J, como una especie de huida hacia adelante y para tapar las posibles críticas internas que pudieran surgir en lo que queda de su partido.

Por eso, las polémicas que ha habido estos días entre PP y Vox con motivo de la constitución de los gobiernos autonómicos donde ganó el centro derecha, no deberían distraer a sus dirigentes de ese objetivo prioritario, casi único, del 23-J. La opinión pública tiene sus mecanismos de funcionamiento, y si un día sí y otro también, la principales noticias —bien aprovechadas y alentadas por los medios próximos al sanchismo y sus tertulianos— hacen referencia a las diferencias entre PP y Vox, eso puede transmitir la impresión de que los dirigentes de estos dos partidos se están desviando y no están teniendo en cuenta la importancia vital que tienen, no solo para sus formaciones políticas, sino sobre todo para España, las elecciones de dentro de veintiséis días.

La semana ha empezado con la rectificación en toda regla de quien se había convertido, por su falta de madurez política y su obcecación en el rechazo a Vox, en un serio obstáculo para que el candidato del PP a la Presidencia del Gobierno no viera alterada su campaña. La señora Guardiola ha dado este lunes su brazo a torcer —muy seguramente reconvenida desde la dirección nacional de su partido— desconvocando el comité ejecutivo y la Junta Regional del PP extremeño convocada para este martes y, sobre todo, abriéndose a una negociación con Vox que tenga como colofón el cambio en esa Comunidad Autónoma, que es lo que quieren los votantes tanto del PP y de Vox, no sólo en Extremadura, sino en toda España.

Hay que confiar en que Guardiola entienda de una vez que no ha ganado las elecciones —Fernández Vara tuvo 6.000 votos mas que ella— y que hacer bandera de su posición proabortista, defensora a ultranza del movimiento LGTBI y escudo protector de la inmigración, no son precisamente los temas que mas preocupan a sus votantes extremeños y, sobre todo, que no se puede vetar e insultar por esas cuestiones, a quien son necesarios para su investidura.

Ante el desaguisado provocado por esta señora, se echaba en falta un ejercicio de autoridad y de liderazgo por parte del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, algo que es evidente se ha producido durante el pasado fin de semana, y de ahí el cambio de postura de la candidata popular en Extremadura, desactivando una situación que solo favorecía a la izquierda.

Otra cosa es que Feijóo prefiera, después del 23-J, gobernar en solitario, antes de tener que hacer un ejecutivo de coalición con Vox. De ahí que durante estas cuatro semanas que quedan de campaña, el líder popular se va a volcar en pedir a los electores un apoyo importante para lograr eso. Pero habrá que esperar a la noche del 23-J para conocer los escaños de cada partido, y ver la fuerza de cada uno.

La mayoría, por no decir la totalidad, de los votantes del PP y de Vox, quieren que estos dos partidos se entiendan de una o de otra forma y para eso les votaron el 28-M. Soy de los que creo que acudirán en masa a votar el 23-J a uno de esos dos partidos, porque esos votantes tienen clarísimo el daño que ha hecho Sánchez y su Gobierno frankestein a España en los últimos cinco años y que el único objetivo de las ya muy cercanas elecciones generales es echar al señor del sanchismo de la Moncloa. Que la gobernanza de esta gran Nación que es España no dependa ni del sanchismo, ni del populismo, ni mucho menos de los golpistas-independentistas catalanes ni de los herederos políticos de ETA.

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