Menú
José García Domínguez

Puigdemont sabe lo que hace

Ganará si, tras una victoria del Bloque que deje a Feijóo en la unidad de cuidados intensivos, Sánchez se anima a ceder en la ley lo que ahora le racanea.

Ganará si, tras una victoria del Bloque que deje a Feijóo en la unidad de cuidados intensivos, Sánchez se anima a ceder en la ley lo que ahora le racanea.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo y el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda en la Fiesta del Albariño en Pontevedra. | EFE

La gran diferencia entre la política y la vida consiste en que la segunda siempre acaba siendo determinada por un cúmulo de casualidades. Pero en la política, en cambio, jamás nada ocurre por azar. Eso no sucede nunca. La espantada a última hora de Puigdemont negándose a avalar su amnistía a la carta en el Congreso, para escándalo y desesperación de sus socios madrileños, ha vuelto a poner sobre el tapete su legendaria fama de chiflado imprevisible y temerario. Sin embargo, en esa actitud tan suya de patear el tablero, como dirían en Argentina, no hay nada irracional, sino todo lo contrario, esto es, un muy medido cálculo político oportunista. Estamos hablando de Galicia.

La Esquerra no se puede permitir mear fuera del tiesto de lo ya acordado entre bambalinas con el PSOE porque está gobernando Cataluña con apenas 35 ridículas actas de diputado, en un Parlament que cuenta con 135 escaños. Sánchez, vía los votos imprescindibles del PSC en cada pleno, los tiene bien cogidos por la nómina. De ahí la sobrevenida mansedumbre bovina de Fray Junqueras. Pero los otros, en cambio, no tienen nada que perder en Barcelona y sí mucho que ganar en Madrit. No tienen nada que perder, absolutamente nada, porque los socialistas andan tan embadurnados hasta el cuello de indignidad con el asunto de la rendición que, simplemente, ahora ya no se pueden echar atrás.

Puigdemont, tras el desplante torero, solo puede ganar. Ganará si, tras una victoria de los maoístas del Bloque que deje el liderazgo nacional de Feijóo en la unidad de cuidados intensivos, Sánchez se anima a ceder en la ley lo que ahora le racanea. Y también ganará si el texto del proyecto se mantiene sin cambiar ni una coma en relación al original que acaba de ser rechazado en la Cámara, pero mercadea una ristra de indultos individuales con el Gobierno que igualmente garanticen la impunidad de los encausados por delitos de terrorismo. Un win win, gritaría Artur Mas. Desengáñense los incautos. Pese a todo el ruido y la furia, no llegará la sangre al río.

Temas

En España

    0
    comentarios