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David Vinuesa

Sin merecerlos, no hay mimos para el Atlético de Madrid

La grada del Metropolitano apoyó a su equipo del 1 al 94 buscando la victoria ante el Betis. No hubo la típica celebración posterior al choque.

La grada del Metropolitano apoyó a su equipo del 1 al 94 buscando la victoria ante el Betis. No hubo la típica celebración posterior al choque.
Sin merecerlos, no hay mimos para el Atlético de Madrid | EFE

Comentaba en Twitter antes del partido entre Atlético y Betis que siendo el primer crítico con el equipo tras lo que pasó en San Mamés, siempre he mantenido que del minuto 1 al 90 o más, la afición debe animar al Atlético. Intenta ganar unidos y ya al final les muestras que lo del jueves pasado no se debe repetir. Merecían una negativa de su gente para darse cuenta de que no todo vale con la camiseta del Atlético de Madrid puesta. Pero al final. Cuando acabe el encuentro y con los tres puntos en el zurrón, adelante con la crítica y la exigencia. Antes, lucha conjunta para llevarse el partido. Y me gustó ver que la afición del Atlético volvió a dar un ejemplo de cómo hacer las cosas.

El Metropolitano marcó los tiempos de la crítica incluso cuando el equipo hizo todo lo posible, por momentos, por demostrar por qué este año y el anterior no se merecen ningún mimo. La afición rojiblanca vio en la primera parte una razón clara para no creerse las versiones sin intensidad que da el equipo. ¿Por qué a veces salen como ante el Betis y otras como ante Las Palmas, Valencia, Athletic en dos ocasiones, Sevilla, Almería...? No se entiende y no me vale que sea porque fuera de casa la presión local es más exigente. Hablamos de un equipo grande. Un conjunto con 5 campeones del mundo y jugadores de dilatada experiencia. Esos cambios de rostro dentro y fuera de casa son insultantes y más si coges y después de un ridículo como el de la Copa vas y te marcas la segunda parte que firmaron ayer domingo frente al Betis.

El Atlético, habiendo hecho una primera parte en la que se fue al descanso con 2-0, pero debería haberse ido con 3 o 4 goles en el bolsillo, volvió a salir a la segunda parte con el modo paseo activado. Un modo indecente para un equipo que siempre tiene el mismo problema. Aún así, lo repiten. Aún así, lo interiorizan como algo normal. Se dan 10 excusas diferentes para permitirse jugar así y repiten patrones que desesperan a sus aficionados. Por eso cuando acabó el partido con toda la grada tocándose el corazón del sufrimiento, los jugadores se encontraron muchas negativas en la grada. Muchísimas. Y todas merecidas.

Presté especial atención en el día de ayer a cómo la afición del Atlético celebraba la victoria. Ya de primeras el sonido de los dos goles fue bastante menos efusivo que otros días. Eso sí, cuando Morata falló el penalti, la grada apoyó a su delantero en otro ejemplo más de que hay que entender que del minuto 1 al 94, lo que se jugó ayer, la unión es lo más importante. Sin embargo, cuando el equipo bajó los brazos de nuevo en la segunda parte hubo muchísimos momentos en los que la afición empezó a tirar de ellos porque parecían no dar para más. Les obligó a correr, por así decirlo. Esto no pasa fuera de casa y se nota. Además, al final del choque cuando la plantilla fue al fondo a celebrar la victoria y dio la vuelta al campo, hubo centenares de gestos de "no" con los dedos e incluso movimientos de brazo indicando el vestuario como diciendo "hoy no es el día de celebrar nada". Agacharon la cabeza y retirada.

Tampoco se vio a Simeone exigir a la grada ánimos y apoyo en los momentos en los que el Betis rozó el 2-2. Ni siquiera con la parada espectacular de Jan Oblak. El ambiente era raro. No salía celebrar demasiado ganarle 2-1 al Betis, sufriendo, después de todo lo que venía pasando en un febrero para olvidar. Y me parece bien. Basta ya de mimos y de permitirlo absolutamente todo. Si ayer los jugadores van al fondo a celebrar y a saltar como siempre, volverían a interiorizar que ganando en casa y siendo cuartos vale y no, no es así. Para nada debe ser así. Oblak lo dijo después del encuentro: "No nos debe valer ser cuartos". Ok, Jan, entendido. Ahora toca demostrarlo porque, a palabras bonitas y esperanzadoras, no os gana nadie. El problema es que con palabras no se gana. Con hechos e intensidad sí.

Por otro lado ayer me dejó preocupado el nivel de muchos jugadores. De Paul, Nahuel Molina, Llorente, Saúl... Solo me gustaron Paulista, Witsel y Oblak con su parada final. Todo ello con una serie de cambios que tampoco le sentaron bien al equipo. Simeone ayer pagó lo de San Mamés y, entre otras cosas, volvimos a ver a jugadores teniendo minutos que no merecen con Vermeeren, desaparecido, sin ni siquiera calentar en la banda. Es imposible que este chico lo haga peor que otros que salen al campo con titularidades regaladas o minutos que no se han ganado. Imposible. ¿Pedías un 5? Lo tienes. Ponlo. Con 2-0 y amarilla para De Paul, el belga debió entrar al terreno de juego. Ni calentó el chaval. No puede ser. Y esto sí que es culpa del Cholo de la A a la Z.

Las conclusiones que saco son solo positivas por la victoria y por la lección de cómo animar del Metropolitano, sin embargo, miedo me da lo que volví a ver ayer del equipo. El fin de semana que viene toca jugar en Cádiz antes de medirse en Champions frente al Inter y entro en taquicardias constantes cuando pienso en jugar ante los gaditanos con el modo paseo pre-Champions activado. Cuando me den razones para dejar de pensar así cambiaré. Mientras tanto, no me fío de ellos ni un pelo. Se lo han ganado. Se acabaron los mimos.

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