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Pedro Gil Ruiz

La tregua trampa del caudillo de la posverdad

Una vez más en nuestra historia "negras tormentas agitan los aires". Que las "nubes oscuras" de los liberticidas no nos impidan cumplir con nuestro deber.

Una vez más en nuestra historia "negras tormentas agitan los aires". Que las "nubes oscuras" de los liberticidas no nos impidan cumplir con nuestro deber.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en la sesión de control al Gobierno celebrada el pasado miércoles en el Congreso. | EFE

"¡Nos pueden llamar perros! ¡Nos pueden llamar perros, porque somos fieles y leales!". Había alcanzado el punto de ebullición la vicepresidente climática Teresa Ribera, cuando proclamó su condición perruna (un desprecio a nuestros nobles compañeros de vida). Los miembros del Comité Federal del PSOE se reconocieron en esas palabras y, tras los aplausos de ordenanza, salieron a compartir gruñidos con los congregados en la calle Ferraz. Un energúmeno entrado en años se abrazó al señor Planas, ministro de Agricultura, y le animó a morder: ¡A por ellos! ¡A por los jueces también!

Desde su retiro en La Moncloa, Pedro Sánchez escuchó el revuelo de la jauría convocada espontáneamente por su partido. Debió emocionarse al ver cómo una "militante de toda la vida" renegaba de Felipe González. Su padre está enterrado con una estampita de Felipe y ella se comprometía ante el reportero de El Plural (modelo de prensa independiente): "Cuando tengamos que abrir la tumba le sacamos la foto a mi padre".

Es la fuerza que necesitaba. El aliento de los que odian. Conscientes, él y su mujer, de que la campaña de descrédito no parará, se conjuraron: "Podemos con ella". Se abrazaron. Su amor es resiliente y sostenible. Júbilo entre los miles de paniaguados que viven del contribuyente: "¡Pedro sigue!".

El caudillo de la posverdad salió al atril de su residencia e hizo un llamamiento a la jauría: "Solo hay una manera de revertir esta situación: que la mayoría social, como ha hecho estos cinco días, se movilice… poniendo freno a la política de la vergüenza. Mostremos al mundo cómo se defiende a la democracia".

Todo había sido una tregua trampa. Duró lo que tardaron en recolocarle la mandíbula, rellenarle el bótox de la cara y hacerle unos cariñitos a ‘Bego’. Al menos por unos días fuimos felices pensando que se iba. El muy sádico…

La vida sigue y mañana juega el Real Madrid contra el Bayern. Sánchez sabe que los mismos problemas que tenía el miércoles 24 de abril, un minuto antes de hacer pública su carta a la ciudadanía, continúan un minuto después de concluir su velada amenaza a la democracia española: "Esta decisión no supone un punto y seguido, es un punto y aparte. Se lo garantizo".

Por segunda vez, bien por inconsistencia o por desvarío, un presidente socialista se dispone a darse de bruces contra esa realidad a la que le resbalan las frases hechas de los armachismes o las encuestas exprés de Tezanos.

El topetazo suele terminar con el corneado en la enfermería y con pronóstico reservado. Mediada la tarde del martes 11 de mayo de 2010 Obama llamó a Zapatero. Quería oír de su propia voz el durísimo recorte que sus colegas europeos le habían "sugerido": congelación de las pensiones, reducción del sueldo de los empleados públicos… Un año después el Comité Federal del PSOE designaba a Rubalcaba candidato a las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011. A Zapatero le agradecieron los servicios prestados y le apartaron amablemente. El PSOE todavía era un partido.

Los resultados de las elecciones generales del 23 de julio de 2023 pusieron a la coalición de Gobierno de socialistas y comunistas en una situación muy precaria. La pérdida de seis de los 158 escaños conseguidos en 2019 obligaba a pactar con cinco grupos, algunos de ellos con intereses enfrentados entre sí. Las tensiones en la coalición Sumar presagiaban una mayor inestabilidad, como así ha sucedido. Entre las distintas opciones, con un Partido Popular que había ganado las elecciones, el secretario general del PSOE apostó por la más arriesgada para ser investido: fiar su suerte a Puigdemont y la Legislatura a un bloque plurinacional cuya argamasa es la destrucción de la Nación Española.

En su investidura —el 16 de noviembre de 2023— levantó un muro frente a los 11.200.000 ciudadanos que no le habían votado. Ni una palabra de concordia. Saco el espantajo de la derechaextremaderecha y no ha parado de pasearlo. Pronto comenzaron los imprevistos. El 5 de diciembre los cinco diputados de Podemos abandonan Sumar. En febrero, las elecciones gallegas dan una nueva mayoría absoluta al PP y el voto socialista se hunde. A los tres días estalla el caso Koldo y Ábalos es expulsado del PSOE. El 13 de marzo, el presidente de la Generalitat convoca elecciones. Los socialistas reprochan a Yolanda Díaz su incapacidad política ante el desafío de los comunes de Ada Colau. El adelanto electoral deja al Gobierno sin presupuestos para 2024. En el País Vasco, el PSE es relevantemente irrelevante. Como sucederá en Cataluña con el PSC. Sánchez está en manos de los separatistas.

No han pasado cinco meses desde la investidura y el presidente se encuentra con la Legislatura patas arriba. Su discurso político se va enajenando cada día más, con la colaboración desinteresada de un Zapatero echado al monte. Sus enemigos son los levantiscos jueces y fiscales, además de una coalición de intereses derechistas y medios digitales ultraconservadores. Por si no tuviera suficiente, se lanza a una insólita campaña internacional contra Israel, que termina en descredito y fiasco.

Estos son los antecedentes de la carta a la ciudadanía y la tregua trampa desvelada ayer. Aunque no debemos descartar que la apertura de diligencias previas contra su mujer le fundiese unos cuantos fusibles, seguramente todo haya sido provocado por una sobrecarga loquera (en la primera acepción del RAE).

A Zapatero el humo de los brotes verdes le ocultó la gravedad de la crisis y terminó contando nubes. A su sucesor se le aparecen en sueños una "constelación de cabeceras ultraconservadoras" o, depende de lo que haya cenado, una "galaxia digital ultraderechista". Combate sus obsesiones amenazando a los españoles que no compartimos sus delirios. Una vez más en nuestra historia "negras tormentas agitan los aires". Que las "nubes oscuras" de los liberticidas no nos impidan cumplir con nuestro deber.

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