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Pedro de Tena

"Amnistiando" a la tela de araña

la "tela de araña" ensayada con éxito en Andalucía es reeditada ahora, a escala nacional, por el gobierno de Pedro Sánchez.

la "tela de araña" ensayada con éxito en Andalucía es reeditada ahora, a escala nacional, por el gobierno de Pedro Sánchez.
Manuel Chaves y José Antonio Griñán en el juicio de los ERE. | Europa Press

Hay un error deliberadamente alimentado por los gobiernos socialistas y, obtusamente asumido por no pocos lumbreras de la oposición. Lo peor de lo peor de todo el comportamiento de los gobiernos que van de Rafael Escuredo a Susana Díaz, según este pérfido bulo, es el caso ERE. Que si 900 millones, que si 680. Pero no es así.

Con esa maniobra de distracción, queda oculta la verdadera envergadura de la estrategia de la tela de araña puesta en marcha en Andalucía para acabar con la UCD —igualado con el PSOE en las elecciones de 1977 y 1979, cuando ganó las elecciones municipales aunque fuera barrido por la alianza social-comunista—, y el andalucismo de Rojas Marcos. Se trató con éxito de impedir la alternancia democrática en el futuro, algo logrado durante 36 años, dos generaciones.

Ahora, cuando este Tribunal llamado cómicamente Constitucional, se apresta a "amnistiar" de facto (o a indultar de hecho) a los condenados por el caso ERE, el revuelo causado por la fechoría de desautorizar a los jueces de instrucción, a los magistrados de la Audiencia de Sevilla y a todo un Tribunal Supremo, deja fuera de foco lo que verdaderamente fue la "tela de araña" ensayada con éxito en Andalucía y reeditada ahora, a escala nacional, por el gobierno de Pedro Sánchez.

El caso ERE no es más que un hilo de esa tela de araña tejida sistemáticamente para ocupar todo el espacio público y lo más relevante del espacio privado como método moderno –lo del asalto al Palacio de Invierno ya no es posible—, de alcanzar el poder económico, político, judicial, mediático, social, universitario, cultural, e incluso moral, acorralando a la oposición con etiquetas descalificatorias vinculadas al franquismo.

Sí, sí, los ERE han sido uno de los casos de corrupción más relevantes de la historia de Europa y de España, pero no es más que una pequeña parte del hilo de las subvenciones injustificadas por los gobiernos socialistas para mantener a su clientela. Sólo colgando de ese hilo ha habido otros casos, seguramente más relevantes, como el del fraude de la formación, las ayudas a chiringuitos afines diversos y la distribución de los fondos procedentes de la Unión Europea, jamás investigadas a pesar de evidencia de irregularidades.

El último ejemplo, en pleno gobierno del PP en Andalucía, ha sido el de la alcaldesa de la localidad onubense de Cala que ha destinado 300.000 euro europeos a rehabilitar la casa del pueblo y antigua sede socialista cedida al Ayuntamiento para convertirla en un espacio para uso de asociaciones que persigan la "igualdad social". O sea, ya no es suya pero la seguirán usando sin gasto alguno.

Pero la "okupación" de Andalucía empezó por su administración, de nuevo cuño, que fue penetrada por la invasión de afines al socialismo mediante un sistema de enchufados directos, de transitorios, de interinos varios, de ampliación del empleo público mediante una red de laborales no funcionarios de carrera, la mayoría colocados fuera del sistema de oposición.

Tan fue así que fue el propio Tribunal Constitucional de entonces, ya con presidente amigo socialista, quien, tras anular la conversión de enchufados en funcionarios sin prueba alguna tras los recursos interpuestos, en 1991 aceptó regularizar las ilegalidades perpetradas de forma "excepcional". El camino para la ocupación de la administración autonómica y municipal se había abierto. Por ejemplo, en 2008, en la Diputación de Sevilla aparecieron 400 empleados más sin que nadie supiera cómo entraron y en un solo año.

Luego siguió por las adjudicaciones arbitrarias, a veces a cambio de mordidas, como fue el caso Ollero, y otros muchos recordables en ejercicios de hemeroteca. Vino después la "okupación" del sistema financiero de las Cajas de Ahorro que quedaron casi todas ellas en manos del PSOE, acontecimiento poco investigado que ha dado como resultado que de la gran caja única andaluza propagada por Chaves y su corte sólo han quedado La Caixa y Unicaja. ¿Cómo se jugó con el dinero de los impositores andaluces?

En medios de comunicación, la creación de Canal Sur fue un escándalo desde el principio por el manoseo indecente de adjudicaciones de productoras "amigas", contrataciones de afines y oposiciones desvergonzadas, al margen de todo criterio profesional y público. La CGT denunció en un documento el enchufe de 110 amiguetes del PSOE y/o sus sindicatos afines, CCOO y UGT. En otro orden, los convenios de la Junta con la SER fueron denunciados incluso por IU.

Y así se operó con las ONG amigas, con las asociaciones "amables", con las Universidades, con los Inspectores educativos, con las gerencias sanitarias… Ni que decir tiene de los escándalos perpetrados, desde el edificio Presidente al del incentivo de 10.093.472,70 euros a la empresa donde trabajaba Paula Chaves, hija de Manolo.

¿Los ERE? Sí, un caso flagrante. Pero lo que se está "amnistiando" o "indultando" desde el Tribunal Constitucional amigo de Sánchez es toda la tela de araña tejida durante 36 años de arbitrariedad y ausencia de escrúpulos. ¿Y el PP? Con tal de aparecer en el centro centrista buenista de la nada, se lo ha tragado todo sin decir ni pío, pese a los derechos pisoteados y las oportunidades negadas a millones de andaluces.

Es más, no es Conde Pumpido el gran indultador de este hilo de la tela de araña, que también. Los mudos más vergonzosos, sobre la monstruosa tela de araña, fueron el PP y Ciudadanos, primero, y ahora, ya en solitario, el PP de Juan Manuel Moreno. Es y será inolvidable por los siglos de los siglos. Amén.

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