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El cante de la Montero

¿Cómo? ¿Que una ministra de Hacienda, luego vicepresidenta, advierte, vía Koldo nada menos, de un negocio redondo a un pirata conocido por todos?

¿Cómo? ¿Que una ministra de Hacienda, luego vicepresidenta, advierte, vía Koldo nada menos, de un negocio redondo a un pirata conocido por todos?
María Jesús Montero en un acto de campaña en Mairena de Aljarafe. | EFE/Julio Muñoz

Ahora que todo el mundo está cantando, de Aldama a Koldo y sus reaparecidas chistorras, de comisarios de la Kitchen a Willy Bárcenas, incluso, oigan, el presidente de la Junta de Andalucía que ha producido un thriller acerca de si es él o no el que canta o no en la sintonía de la campaña del PP, pocos atienden a ese cante oscuro que lleva dando María Jesús Montero y que, por ahora, no ha despertado las ansias de los fiscales anticorrupción.

Fue el otro día cuando un Aldama bífido y peligroso, como ya saben en Moncloa, deslizó la historia de que la Montero, candidata socialista a la presidencia de la Junta de Andalucía, a la que se le hacía agua la boca de abajo cuando hablaba con el ahora malvado Ábalos por el que puso su mano en el fuego no mucho antes, había avisado al conseguidor, intermediario y comisionista de la trama de Pedro Sánchez para que optara a la compra del edificio oficial de la SEPI, que iba a sacar a la venta. Bah, poca cosa, 250 millones de euros.

¿Cómo? ¿Que una ministra de Hacienda, luego vicepresidenta del Gobierno y la mujer que más poder ha tenido en España desde Isabel II —digo yo— advierte, vía Koldo nada menos, de un negocio redondo a un pirata conocido ya entonces por ella y por todo el clan de los Mercedes —lo del Peugeot ha sido otra mentira— para que se beneficiara de esa información privilegiada de que iba a venderse un edificio del Estado? ¿Cómo que Begoña Gómez también quería locales de la SEPI? Aldama lo ha contado, pero no ha aportado pruebas documentales, creo.

No, no era la primera vez que Aldama se relacionaba con la Montero. Desde que se conocieron las andanzas del corsario sanchista, la poderosa Marichús había sido señalada por haber tenido varias reuniones con él, según la declaración de este ante el juez de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno. Además dijo que la ministra sabía perfectamente quién era y a qué se dedicaba. Es más, es que confesó que había estado con ella en las reuniones en que se trató el escandaloso caso de Air Europa. Incluso, según Aldama, que parece que miente poco, dijo que le dio las gracias por lo que estaba haciendo. Lo mismito que Pedro Sánchez.

La Montero se cabreó mucho por estas y otras declaraciones y anunció acciones legales contra Víctor de Aldama. La verdad es que la guerra de demandas ha sido mutua y por lo que se sabe ninguna ha tenido consecuencias. Tampoco se sabe si finalmente emprendió acciones jurídicas cuando el intermediario ligado a la trama PSOE dijo que ella y otras personas, como Begoña Gómez, tenían cuentas privadas en el extranjero con millones de dólares.

Así que, perplejo y desorientado, me dije: "Voy a ver qué dice Ketty Garat" nuestra antigua compañera de fatigas, en su libro sobre el PSOE. No se diga que sólo leemos al amigo Miguel Ángel Pérez. Por ella, recordamos que Jessica veinte minutos, la amante del entonces ministro Ábalos, fue contratada por una empresa dependiente de la SEPI y del Ministerio de Hacienda, cuya dirección le había preservado anormalmente ella misma durante año y medio a su amigo, Vicente Fernández, detenido por la UCO en 2025.

Entre otras cosas, ese libro recuerda que 2026, que Hacienda, o sea, ella, sabía que Acciona había pagado 677.000 euros a Santos Cerdán por 48 facturas, fechadas entre 2021 y 2024 por trabajos que "no han podido ser contrastados" y que el dinero que maneja el entonces alto cargo del partido procedía del PSOE, siempre en efectivo, chistorras o lechugas.

No me detengo mucho más, pero en el libro del joven colega Alejandro Entrambasaguas, se subraya que fue ella quien dijo que lo del hermano músico del presidente era un bulo fangoso orquestado por la ultraderecha. Pues ya está a la espera de juicio. Pero no explica cómo le pasó desapercibido el tinglado fiscal y domiciliario que el de las danzarinas chirimoyas se traía entre Elvas y Badajoz.

Por cierto, que el autor y otros muchos señalan cómo de oscuras eran las maniobras orquestales de su Ministerio de Hacienda, a través de su número 3, Carlos Moreno, otro por el que Marichús ha puesto la mano en el fuego. Porco destino. Como el de su anterior número 3, José Antonio Marcos Sanjuán, que dimitió tras ser acusado de trincar comisiones tras "olvidar" deudas fiscales de amiguetes.

Y todo esto sin tener que llegar a Andalucía, su amnesia respecto de los 680 millones de los ERE que no reclamó, su gestión sanitaria —7.000 empleados menos—, el procedimiento de la subasta de medicamentos o las condenas judiciales, entre ellas algunas debidas a fallos en cribados o diagnósticos del cáncer de mama, desde 2004 a 2013, cuando fue consejera de Sanidad.

Este lunes 4 de mayo tendrá lugar el primer debate entre candidatos a la presidencia de la Junta de Andalucía. Mi pasión por estos circos mediáticos es manifiestamente inexistente, no sólo porque no hay debate sino sucesión de monólogos, sino porque apenas influyen en los votantes. Pero esta vez, no sé, tal vez lo vea. Me intriga saber cómo la va a ayudar Xabier Fortes, con qué cante descarado nos deleitará la trianera y si la oposición, de derecha —si deja el protocolo— e izquierda —alguna queda—, la dejará salir viva de este purgatorio. Qué sin vivir.

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