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¿Hay una operación de la UCO contra la corporalidad disidente?

Advertencia: Este artículo forma parte de una terapia.

El cuento chino urdido por las cloacas del PSOE refiere la existencia de una UCO patriótica que pretende desestabilizar al Gobierno. Lo advirtió Pedro Sánchez en su carta a la militancia el pasado mes de junio: "Lo que sí es censurable es que se haya puesto el contenido de ese informe (el de Santos Cerdán) al servicio de un intento deliberado de la derecha para derribar a un gobierno legítimo". En localizar y dar matarile (civil, se entiende) a esos "patriotas" se afanaban Leire Díez ("Balas, mejor muerto"), Pérez Dolset y Patricia López, en la logística. "Yo soy una persona que ha puesto el PSOE a ver qué hay en todo esto", confesó Díez al fiscal Stampa.

Pero ¿y si hubiera algo que Leire no supo ver? ¿Y si estuviésemos ante una operación contra destacados dirigentes socialistas que tienen en común una corporalidad disidente? ¿Y si asistimos a una nueva ruptura social? Al enfrentamiento entre la corporalidad normativa, en el bloque de las derechas, y la no normativa o disidente en el de las izquierdas? Koldo, Ábalos, Cerdán… son demasiadas coincidencias. Pareciera que la UCO la tuviese tomada con los gordos. ¿Corporalidad normativa, corporalidad disidente? ¿Qué tontería es esta? Esperen...

Fíjense en las personas que han acusado al fiscal general. Empeñados en buscarle la avería por "defender la verdad". Miren al señor González Amador, a su abogado. Al presidente del Colegio de la Abogacía de Madrid. Da gusto verlos. ¿Y qué decir de los peritos de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil? ¿Del Tte. Col. Antonio Balas? Iban hechos un pincel. Para la izquierda alucinada y comunista es la corporalidad normativa. O sea, gente de buen ver. De aspecto saludable.

Ahora, échenle un ojo al "alguazil alguazilado", a su señoría García Ortiz. "Eso todo es por fuera, y parece así, pero ahora lo verás por de dentro y verás con cuánta verdad el ser desmiente a las apariencias" (El mundo por de dentro. Francisco de Quevedo). Despojado de sus puñetas, se sienta en el banquillo, donde los acusados. Mofletudo y cuellicorto. Por boca, la puñalada en un tomate. A la vista es de una blandura desasosegante. Todo en él se corresponde con esa corporalidad no normativa muy del gusto de la izquierda, que lo protege.

En su alegato final, el abogado del Estado José Ignacio Ocio, defensor del fiscal García Ortiz, advirtió que se había "generado un juicio paralelo basado en conjeturas y lecturas parciales". ¿Solo conjeturas o hay algo más? ¿Estaba la UCO maleada de gordofobia?

Pues sí, tienen razón, me ha dado un desvarío. Vaya en mi descargo que el causante es un informe financiado por el Ministerio de Cultura. Sandeces que al leerlas de un tirón provocan efectos alucinógenos. Resulta que entre los cientos de observatorios que hay en España, uno de ellos hace negocio contando los gordos que salen en la tele. El chiringuito responde por ODA y, en colaboración con el Ministerio de Cultura, el Instituto de la Cinematografía y Prime Video, acaba de publicar el tercer informe contra la gordofobia. Les pagamos para que nos digan cuántos individuos con "corporalidad no normativa o disidente" (ahora les explico) han salido en las series y películas españolas del año anterior.

Según los autores solo un 9% de los personajes están rellenitos o, sin estarlo, "también se leen como fuera de la norma". Si lo he entendido bien esto quiere decir que Cerdán y el fiscal García Ortiz tienen corporalidad no normativa (son gordos a secas), pero Koldo estaría fuera de la norma. Es un disidente. Ábalos no cuenta ya que se ha echado a perder. Corporalidad normativa la del jefe de todos: Pedro Sánchez.

Se quejan los de la ODA porque no es justo que salgan tan pocos en la tele, máxime cuando en España el 62% de los hombres y el 48 % de las mujeres están de buen año. Especial atención les merecen los niños y adolescentes. Mientras las autoridades sanitarias de las comunidades autónomas -la ministra del ramo ha renunciado a ser autoridad- hacen lo posible para evitar la obesidad infantil, estos cuentistas financiados por el Ministerio de Urtasun lamentan la falta de "personajes gordos menores de 13 años" y añaden que "no existe diversidad corporal, sobre todo presentada positivamente, ya que los personajes gordos infantiles suelen recibir burlas en pantalla".

En mis años de Bachillerato, en el colegio Los Ángeles, en la calle de la Laguna, en Carabanchel Bajo, patentamos unas pelotillas reforzadas. Cogías un billete de Metro y medio clip. Se enrollaba con el billete y lo doblabas. Con una goma elástica un poco gruesa… provocaban unos moratones muy celebrados. Mis colegas y yo no teníamos tirria a los gordos, todo lo contrario, pero había alguno que era un poco acusica. Un estilo al fiscal general.

No sé si ustedes están al tanto, pero en la sociedad española tenemos "un enorme problema de gordoodio". "Gordoodio". Está gente necesita un loquero. Además, según afirmó la "investigadora feminista y decolonial" Tatiana Romero "sigue habiendo infrarrepresentación no ya de los cuerpos gordos y diversos, sino que cuando aparecemos seguimos haciéndolo desde el plano identitario, esto quiere decir que solo somos o gordas o discapacitadas o lesbianas. Esto provoca el reposamiento de los estereotipos". Es duro volver a leerlo.

Fue al llegar a este punto del Informe, con la señora decolonial y el gordoodio, cuando empecé a sentirme mal. Entré en un bucle. ¿Ustedes se acuerdan de Encarna y la empanadilla? Pues algo así, solo que en vez de empanadillas eran seres no normativos. Intenté continuar pero me topé con esto: "En cuanto a los personajes no binarios, no existe ninguno en cine con cuerpo diverso y solo tres en ficción seriada". Entonces sobrevino la crisis y tuve la visión de la UCO gordofóbica. Ya me disculparán pero tenía que escribirlo. Es terapia. Se lo advertí al inicio.

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