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Puente insulta, pero nos da la razón

El ministro tuitero ha hecho gala de su zafiedad y de lo que entiende por democracia, que es parecido a lo que Hannibal el Caníbal entendía por gastronomía.

El ministro tuitero ha hecho gala de su zafiedad y de lo que entiende por democracia, que es parecido a lo que Hannibal el Caníbal entendía por gastronomía.
Óscar Puente este miércoles en el Congreso de los Diputados. | EFE/ Kiko Huesca

Aunque la cosa resulte desagradable, y pese a que no hay que olvidar que es completamente intolerable, que un detritus moral y político como Óscar Puente te insulte no deja de tener su lado bueno, sobre todo cuando la agresión deja claro, como es hoy, el estado ya no de nervios sino de abierta histeria del Gobierno

Una histeria que es evidente que hemos provocado desde Libertad Digital con la importantísima exclusiva que firmaba este lunes mi compañero Miguel Ángel Pérez, sobre cuya trascendencia y pertinencia han escrito ya artículos excelentes Cristina Losada en esta misma casa y Arcadi Espada en El Mundo, por poner sólo dos ejemplos.

Se ha visto desde el mismo instante en que Bolaños ha respondido a la pregunta de Cayetana Álvarez de Toledo, se ha visto poco después cuando Patxi López ha reconocido estar "caliente y cabreado" antes de soltar la habitual ristra de palabras que quieren ser gruesas y se acaban quedando en poco más que otra muestra de las muchas limitaciones intelectuales que tiene el que fuera, qué cosas tienen la vida y la política, presidente del País Vasco.

Pero el que mejor lo ha enseñado ha sido el ministro tuitero, dizque de Transportes, que ha entrado en la cuestión con la sutileza que le es habitual y que hace que, a su lado, la irrupción de un elefante en una cacharrería sea algo así como la Plisetskaya haciendo de cisne negro.

Puente ha hecho gala de su zafiedad, de su atroz falta de ingenio –¿Libertad Vegetal? ¿De verdad señor ministro que no da para más?– y de lo que él entiende por democracia, que es parecido a lo que Hannibal el Caníbal entendía por gastronomía: el poder político atacando a los medios.

Lo mejor, no obstante, ha sido el momento en el que espoleado por la indignación, real o fingida, y por vaya usted a saber qué más, ha cometido un serio desliz y ha explicado que el problema que tiene la oposición –no queda muy claro si se refiere a los partidos políticos o a los medios, para él poca diferencia hay– es que "asumen que solo les salva de la derrota electoral en 2027 un problema de salud del Presidente".

Es decir, en su furia vengativa Óscar Puente ha reconocido lo que algunos llevamos defendiendo desde el lunes: que el estado de salud de Pedro Sánchez es, por supuesto, un asunto político del que puede llegar a depender nada más y nada menos que el resultado de unas elecciones.

Nos ha dado la razón, pero a lo grande, sin matices, por todo lo alto aunque haya sido a base de rebuznos, que cada uno se expresa como puede. Muchas gracias, Óscar Puente, ha sido un detalle.

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