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EDITORIAL

La verdad del apagón y las mentiras del gobierno

Doce días antes del Gran Apagón, el sistema ya avisaba de que, sin la potencia firme de las nucleares, las oscilaciones de tensión eran inmanejables

No es de extrañar que el presidente de la comisión del Senado que investiga el "Gran Apagón" sufrido en España el pasado 28 de abril haya tenido que pedir un receso ante el evidente estado de nervios de la presidenta de Red Electrica, Beatriz Corredor, durante su nueva comparecencia de este miércoles tras conocerse nuevos audios reveladores sobre la situación que se estaba viviendo tiempo antes y que dejan en evidencia tanto a Corredor como a la ministra de Transición Ecológica Sara Aagesen.

Y es que las grabaciones son demoledoras. Mientras Aagesen y Corredor se han escudado en un informe europeo que, sospechosa o diplomáticamente, evita señalar culpables, lo cierto es que en varias de esas llamadas, ante los avisos de distintas energéticas privadas para advertir al operador estatal de las fuertes oscilaciones que estaban percibiendo, los propios técnicos de Red Eléctrica achacan a la falta de nuclear en el sistema y a problemas con las entradas y salidas de las fotovoltaicas episodios repetidos de inestabilidad. Así, los técnicos de la red gritaban auxilio días antes del colapso: "Apenas hay nuclear en el sistema... no es algo puntual", advertía un operador de REE ya el 16 de abril. Doce días antes del cero eléctrico, el sistema ya avisaba de que, sin la potencia firme de las nucleares, las oscilaciones de tensión eran inmanejables.

Y es que frente a la versión de la presidenta de Red Eléctrica y de la ministra Aagesen, quienes llegaron a culpar a las eléctricas privadas, que señala que no hubo alertas, ni señales, ni sospechas previas que pudieran apuntar a ese gran apagón, que ambas consideran como "imprevisible", lo cierto es que la catástrofe era previsible como demuestran los audios que se han conocido y que confirman lo que ya señalaron muchos expertos que advirtieron que en la red "había un exceso de las renovables, casi un 70%, de las cuales la mayoría era de fotovoltaicas". Y que una red en esas condiciones, como apuntaba el ingeniero de ICAI y ex presidente de la ingeniería Empresarios Agrupados, Adolfo García Rodríguez, "es muy frágil, dado que las renovables, especialmente las fotovoltaicas, no tienen inercia y, si se produce un apagón, no tiene capacidad de respuesta".

Es más. Hasta el propio Informe del grupo de especialistas de la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte (ENTSO-E, en sus siglas en inglés), que se lava las manos a la hora de señalar culpables y que ha sido utilizado como parapeto tanto por la ministra como por la presidenta de Red Electrica, si bien dice que "no es un problema de renovables, sino de control de tensión", tiene que reconocer que "parte de la generación verde no reaccionó de forma dinámica a los cambios del sistema". Y eso es precisamente lo que caracteriza a las renovables, que dificultan el control de las oscilaciones de tensión, y lo que llevó a los propios técnicos de Red Electrica, días antes del apagón, a lamentarse por el hecho de que "apenas hay nuclear en el sistema".

Aun así, que nadie sueñe con la dimisión de la presidenta de red Eléctrica o de la ministra. Con todo, lo peor no es que nadie del Gobierno vaya asumir sus responsabilidades políticas por este tercermundista episodio, sino que el Gobierno no renuncie a sus prejuicios ideológicos contra la energía nuclear a pesar del déficit energético de nuestro país y de los problemas de estabilidad y seguridad en el suministro que genera esa arcaica y trasnochada aversión.

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