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Perder para ganar

Sánchez y Rivera han vuelto a ganar. Antes del debate de investidura, ya habían ganado.

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Sánchez y Rivera han vuelto a ganar. Antes del debate de investidura, ya habían ganado, sencillamente, porque sumaban más que los otros y tenían un discurso, pero el paso del tiempo les está dando la razón. Han perdido, naturalmente, una votación, pero han ganado legitimidad y presencia democrática. Han defendido sus argumentos con sencillez y gran eficacia. ¿Qué propuestas tienen los otros? Ninguna. La visión global del debate, por lo tanto, refuerza la posición de Sánchez y Rivera para las nuevas elecciones. Sánchez ha crecido políticamente en todo el debate, especialmente en el turno de respuestas a sus oponentes, y Rivera ha estado magistral. Ahí está contenida la esencia del debate de investidura. Sí, habían conseguido un acuerdo para conformar un Gobierno, después de percatarse de que nueve millones de votos son más que los siete y medio del PP. Aritmética y discurso han ganado. Enfrente no hay nada. Los más sutiles, es una manera irónica para no discutir con imbéciles, descalificaban el acuerdo por marxista (de Groucho Marx). Otros muchos, en apariencia menos obtusos que los anteriores, criticaban el pacto, simplemente, porque no tenía votos suficientes; no sé qué tendrán que ver los votos con la racionalidad o irracionalidad de la propuesta. Y, luego, nos encontramos a los del PP y Podemos que repiten y repiten con facundia la estulticia anterior, sí, la de los periodistas y millones de paisanos que desprecian el pacto de Gobierno, reitero, porque no tiene votos suficientes para salir adelante. Falso.

Esos críticos de la aritmética y el discurso han demostrado con sobrada soberbia que desconocen por completo el abecedario político de una democracia parlamentaria. Hay que ser muy torpe, o peor, un horrible corruptor del lenguaje político de un Parlamento para decir que el PSOE y Ciudadanos no tienen la mayoría más alta del Congreso para convertir su Acuerdo en un Gobierno para todos los españoles. Nadie tiene más votos que Sánchez y Rivera, pero ellos no los utilizan para vetar a nadie sino para formar un Gobierno. La grandeza de este acuerdo está a la vista de todos, pero, como si de una ceguera voluntaria se tratara, casi nadie quiere reconocerlo. A los periodistas en general, a las terminales mediáticas del Gobierno en funciones del PP, a las televisiones de Podemos en particular, y, en fin, a los muchachotes que defienden algo así como principios, como si habláramos de geometría cuando nos referimos a política, se empeñan en negar lo obvio: la inteligencia de Sánchez y Rivera para ver lo más simple, a saber, que la suma de los votos de esos dos partidos supera los votos del PP y, por supuesto, los de Podemos.

Por lo tanto, por favor, callen ya con el rollo de que no suman. PSOE y Ciudadanos tienen de su parte el número. Y, además, han tenido la humildad, la coherencia y la sensatez de negociar un documento, un programa o como quiera llamársele para integrar a otros partidos; y, por si todo eso fuera poco, el PSOE lo ha sometido a consulta de sus bases, habiendo sido respaldado por un 74% de los militantes que han participado. Volvamos, pues, a mostrar lo fundamental. Un socialdemócrata y un liberal clásico, un defensor del Estado social y otro del Estado nacional, pactan un programa sensato y abierto de Gobierno, porque suman más que los otros en el Congreso. Eso es todo. ¿Y enfrente que tiene esta propuesta? Nada. Por lo tanto, o el PP y Podemos se suman, se abstienen o, por el contrario, vamos a elecciones. Y vuelta a empezar, pero, ahora, ya no iremos en una situación similar a la actual. A las nuevas elecciones iremos con dos candidatos muy consolidados en este debate de investidura. El caso de Sánchez es evidente: perdió las elecciones pero es el único candidato a la presidencia del Gobierno. Pero el de Rivera es magistral; sí, sí, nadie que haya escuchado a Rivera puede dejar de decir: ha sido el mejor. Ha confirmado lo que hizo el sábado pasado en la Sexta. Los nueve periodistas que entrevistaron a Rivera quedaron como parvulitos. Se lo sabe todo y lo explica con desparpajo. También defendió con sencillez, ilusión y eficacia el Acuerdo con Sánchez en el Congreso de los Diputados. Rivera y Sánchez están ganando la campaña electoral antes de que se anuncie. La primera votación de investidura es una anécdota ante el paso inexorable del nuevo tiempo democrático.

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