
¿Caerá España? La pregunta carece de sentido y significado. Es ridícula. El avión español que debe trasladar a Roma al Papa, por poner un sólo ejemplo, se avería, pero nadie le pide responsabilidades al ministro de Transportes. Ni una sola crítica ha recibido ese fulano por su incapacidad para que funcione el transporte por tierra, mar y aire. No sé qué es peor si el incidente o que nadie critique al ministro… ¡Un avión de Iberia roto! ¡Trenes descarrilados! Los trenes, ay, o salen cotidianamente con retrasos o no llegan a su hora, pero el personal calla… Vivimos en el abismo. Somos el país más corrupto de la Unión Europea. Casi nada es normal. Pero el crimen y el narcotráfico están bien organizados por el propio sistema político, administrativo y judicial. Funcionan a placer. Los barcos de guerra españoles están a miles de kilómetros de España, mientras en el Guadalquivir las lanchas de los narcotraficantes hacen lo que les viene en gana. España ya no puede caer más bajo…. O sí. ¡Quién puede asegurar que mañana no aparecerá algo peor! Nadie.
Así la cosa, sólo me queda confiar en mis viejos vaticinios. Uno, mil veces repetido en estas páginas, me sigue dando ánimos: "Si cae la tiranía venezolana, pronto caerá la española". Eso está sucediendo. Muchos malandrines, asesinos y ladrones de esos regímenes se salvarán. Cientos de ellos conseguirán emboscarse, esconderse e incluso colaborarán con los nuevos administradores, así de cruel e injusta es la vida política; pero otros, ay, no se escaparán. No es menester citar muchos nombres, basta con uno para saber de qué hablamos: Rodríguez Zapatero. Es quizá el tipo más importante para conocer algunos entresijos de esta tiranía. A partir de este terrible personaje todo se entiende. Ha caído Maduro y, naturalmente, caerá Zapatero, Sánchez y todo bicho viviente que haya puesto la cara para ocultar la tiranía.
Si este Ejecutivo aún se sostiene, es porque los tibios de la Oposición, empezando por Núñez Feijóo, aún confían en que les llegará el poder sin hacer nada. Cuidado, señoritos del PP, porque el personal, la morrallita orgullosa de sus orígenes humildes, ya sabe que esto, llamado pomposamente "democracia" española, no tiene legitimidad y su legalidad es escasa. O sea la mayoría de los españoles sabe que esto es una tiranía consolidada, sin duda alguna, con la colaboración de la fiel Oposición. Todavía hay dirigentes políticos del PP, por ejemplo el de Andalucía, que andan buscando apaños con los del PSOE. Parece increíble, pero así de cutre, zarrapastroso y torpe es el partido liderado por Núñez Feijóo. Por lo tanto, ojo, porque la tiranía puede caer, sí, pero afectará a todos, empezando por la Oposición.
¿Qué debería hacer el PP para salvarse de los daños colaterales de una futura caída de la tiranía? No lo sé. Además, ¿quién soy yo para darle consejos a políticos profesionales cuyo único objetivo en sus limitadas existencias es mantenerse en el poder? Lejos de mi intención darle ideas y sugerencias a los señores de la calle Génova para que el PP no sea confundido en el futuro con las corrientes dominantes de la tiranía sanchista, pero creo que harían bien en estudiar algo que sabe el mundo entero: si la tiranía sanchista cae, se debe, no lo duden, a la ayuda de uno de los hombres de Estado más importante que haya dado la historia contemporánea: Donald Trump. Pidan, pues, perdón por las barbaridades que han dicho contra él; y, de paso, rompan todas sus relaciones con el PSOE en la UE, pues que ustedes, junto con el resto de partidos que mantienen en el poder a Ursula von der Leyen, son los primeros en darle aliento al tirano Sánchez.
