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Amando de Miguel

Un espectro recorre Europa

Reitero mi intuición de que el jefe máximo de Podemos será pronto sustituido por una dirección colegiada y, por tanto, más peligrosa para la nación.

No es el comunismo, aunque todavía colea en España, dispuesto a celebrar el centenario de la Revolución de Octubre (que se produjo en noviembre de 1917). Me refiero al llamado populismo, si bien tal difuso movimiento no apela tanto al pueblo como a la "gente".

Lo más característico de los populismos que hoy asoman por doquier es su recelo de los nuevos extranjeros y de las viejas oligarquías. La combinación recuerda mucho a los fascismos de hace casi un siglo. También se parecen a ellos por el culto a la juventud ("primavera de belleza", decían los fascistas italianos) y la expresión de cierto colorido indumentario. En Europa no son muy amigos de la Unión Europea, a la que tildan de "economía liberal" y de "democracia representativa". En su lugar, los populistas de varios pelajes sueñan con la "economía colaborativa" o la "democracia participativa". Se trata en el fondo de ideas retrógradas y, en definitiva, autoritarias. Pero contienen cierto atractivo utópico.

El aspecto más positivo de los populismos es su voluntarismo. De ahí que hayan reclutado con inesperado éxito a las mesnadas de jóvenes inquietos, los que temen que van a vivir peor que sus padres. En Austria se ha visto que la única manera de parar el populismo es dar el Gobierno a los verdes. Estamos aviados si esa va a ser la receta.

Tanto si van a gobernar los populismos como si no, la verdadera consecuencia es que van a subir los impuestos, todavía más de lo que promueven otros partidos. Es irrelevante que los populismos sean de derechas o de izquierdas. El populismo español trata de fagocitar al comunismo y al socialismo. Además, se adereza con algunas vetas anarquistas, tan nuestras.

Lo característico de los jefes del populismo español (graciosamente denominado Podemos, Mareas, etc.) es que generan simpatías o antipatías extremas. Muestran un patológico narcisismo que puede parecer inquietante a las personas tranquilas. Imagino que, de llegar al poder, a un tipo como yo lo fusilarían; o quizá me dieran a beber la cicuta, que siempre parece más literario. Representan lo más dañino de la naturaleza humana.

Reitero mi intuición de que el jefe máximo de Podemos será pronto sustituido por una dirección colegiada (ahora dicen "coral") y, por tanto, más peligrosa para la nación. Esos nuevos dirigentes pasarán a vestirse de manera más convencional, pero sus ideas serán aún más radicales.

El sistema de enseñanza en España lleva lustros preparando sucesivas promociones de jóvenes que van a engrosar las filas de los populistas. Les une la emoción del resentimiento contra todo lo que no son ellos (la "casta").

El actual régimen político español no es precisamente un modelo de democracia. Sin embargo, con un Gobierno populista nos acercaríamos más bien a una satrapía oriental; como la de Persia, sin ir más lejos.

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