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De Juana es también del PP

Este Gobierno del PP, en el tema de ETA, se ha limitado a seguir y respetar la herencia recibida por Zapatero.

Cayetano González
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Consuelo Ordóñez dijo hace unos días que el etarra Bolinaga era "el De Juana del PP". Con esta sencilla pero gráfica aseveración, la hermana de Gregorio Ordóñez quería resaltar que el partido en el que militó su hermano tenía también su particular caso de ignominia, al igual que el PSOE con De Juana Chaos, al haber impulsado el Gobierno de Rajoy, en el verano del 2012, la salida de la cárcel del que fuera torturador-secuestrador de Ortega Lara.

Este lunes, el diario El Mundo publicaba la exclusiva de que Iñaki de Juana Chaos se encuentra tan ricamente viviendo en Chichiriviche, un pueblo del norte de Venezuela, donde regenta una licorería, algo que no es muy propio de un abertzale pata negra. Una sidrería hubiese sido algo más apropiado al perfil de este individuo.

Al conocerse esta noticia, el aturullado ministro de Interior que Rajoy nos ha dado, Fernández Díaz, balbuceaba a las puertas de la sede de su partido en la calle Génova, al ser preguntado si el Gobierno iba a pedir su extradición: "Se va a estudiar y, si procede y la autoridad judicial lo considera oportuno, se pedirá su extradición". Como se puede apreciar, una gran declaración política del máximo responsable de la lucha antiterrorista, llena de convicción y de apoyo a las víctimas del terrorismo, empezando por las veinticinco del propio De Juana.

Sin desmerecer del trabajo llevado a cabo por la periodista Ángeles Escrivá, es de suponer –porque en caso contrario lo mejor sería echar la persiana– que el Centro Nacional de Inteligencia tendría perfectamente localizado a De Juana, y también que estará al tanto de las andanzas de otro terrorista huido de la Justicia española: Josu Ternera. Y si el CNI lo sabe, no es muy arriesgado suponer que lo sabe también la vicepresidenta Soraya, el ministro de Interior y el jefe de ambos, el presidente del Gobierno. Por lo tanto, De Juana Chaos no es sólo un caso del PSOE, al haber sido el Gobierno de Zapatero con Rubalcaba de ministro de Interior quien lo puso en libertad, sino que también lo es del PP, al no haber hecho éste nada para revertir la situación.

La pregunta que hay que hacerse es: si tenía esa información, ¿por qué este Gobierno no ha movido un dedo para que estos terroristas sean detenidos en los países en los que se encuentran, entregados a España y puestos a disposición de la Justicia? La respuesta es igual de sencilla que lamentable: porque este Gobierno del PP, en el tema de ETA, se ha limitado a seguir y respetar la herencia recibida por Zapatero, con de su proceso negociador con la banda terrorista, lo cual conlleva, entre otras cosas, incordiar lo menos posible a ETA y a los amigos que tiene en las instituciones.

Así se explica, por ejemplo, la liberación de Bolinaga, la inacción para ilegalizar las diferentes marcas de ETA en las instituciones la aplicación a toda prisa de la derogación de la Doctrina Parot, decidida por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo sin que previamente el Gobierno hubiera hecho ningún tipo de gestión ni de presión para evitarla, a consecuencia de lo cual se dejó en libertad a un buen número de terroristas, de violadores y de delincuentes comunes.

Pero, puestas las cosas así, lo mínimo que se puede pedir a este Gobierno y al partido que lo sustenta es que no tengan la indecencia, ahora que viene un largo periodo electoral y necesitan congraciarse con una parte de su electorado, de mostrar de forma farisaica un apoyo y una cercanía a las víctimas del terrorismo que no es real y que los hechos desmienten claramente.

Este Gobierno ha traicionado los principios y los valores que defendió el PP cuando estuvo en el poder de 1996 a 2004 –Rajoy formó parte de ese Ejecutivo–, a una política antiterrorista que buscó la derrota total y absoluta de ETA desde el más escrupuloso respeto a la ley y el apoyo a las víctimas del terrorismo. Como líder de la oposición, en los cuatro primeros años de Zapatero en La Moncloa, mantuvo esa posición saliendo varias veces a la calle, bien es cierto que a veces un poco arrastrado, con las víctimas del terrorismo para protestar por el proceso de negociación política que el socialista llevó a cabo con ETA en aquellos años.

Todo eso cambió a partir de que Rajoy perdiera las elecciones generales de 2008 y, aconsejado por su inseparable Arriola, decidiera que para ganar a Zapatero tenía que mostrar un perfil menos antipático, lo que conllevó salir menos a la calle para apoyar causas como la de las víctimas del terrorismo, la de la familia o la del derecho a la vida, y dejar de hacer oposición en cuestiones como la política antiterrorista.

Como ganó en el 2011 y su entorno no dejó de hacerle la pelota, alabándole su "manejo magistral de los tiempos", el personaje se lo creyó y ahora estamos donde estamos: con De Juana regentando una licorería en la Venezuela de Maduro y el ministro de Interior acertando malamente a decir que se va a estudiar si se pide su extradición. Lo peor de todo es que este Gobierno nos sigue tomando por tontos a los ciudadanos, pero arrieros somos y en las urnas nos encontraremos.

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