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Cayetano González

Presidente: pida perdón y rectifique

Sánchez buscar un gran pacto con los partidos constitucionalistas o convocar elecciones. Me temo que no hará una cosa ni la otra.

Cayetano González
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Sánchez buscar un gran pacto con los partidos constitucionalistas o convocar elecciones. Me temo que no hará una cosa ni la otra.
Pedro Sánchez, durante su comparecencia para anunciar el estado de alarma | EFE

Soy consciente de que pedir al presidente del Gobierno que reconozca sus errores y pida perdón por ellos a la ciudadanía puede tener más de ejercicio voluntarista que de otra cosa. Pero, al menos, hay que intentarlo y, desde luego, denunciar el comportamiento de quien en estos momentos está en el Palacio de la Moncloa. No me apuntaré a esa corriente de lo políticamente correcto que consiste en decir que ahora no es el momento de hacer críticas o exigir responsabilidades.

Cuando Sánchez, en su comparecencia del sábado por la noche –aplazada siete horas por el guirigay que se produjo en el seno del Consejo de Ministros–, apeló a la unidad de los españoles, al patriotismo, a la fortaleza de España, eso sonó bien, pero había un problema no menor: él está en la Moncloa gracias al apoyo de quienes quieren que España deje de ser España. Sánchez buscó y consiguió el voto o la abstención de partidos como ERC, PNV, Bildu, BNG o Compromís, y no tuvo los de Juntos por Cataluña por el enfrentamiento que los del prófugo Puigdemont mantienen con los de Junqueras.

Es decir, que cuando vienen mal dadas el inquilino de la Moncloa se envuelve en la bandera nacional y hace llamamientos patrios, pero antes, para llegar a la Presidencia del Gobierno, no tiene ningún reparo en pactar con aquellos a los que España les importa una higa. Por ello, Sánchez tiene que pedir perdón.

Cuando el presidente del Gobierno decide, con enorme retraso, tomar medidas muy drásticas que afectan a la movilidad, al día a día de los ciudadanos, uno no puede olvidar que, seis días antes de anunciar el estado de alarma, permitió, consintió y alentó, junto con sus terminales mediáticas –con La Sexta de Ferreras a la cabeza–, la asistencia a las manifestaciones feministas que tuvieron lugar en distintas ciudades de España. En la cabecera de la celebrada en Madrid se pudo ver, sonrientes y alegres, a la vicepresidenta primera, Carmen Calvo; a la ministra de Igualdad, Irene Montero; a la de Educación, Isabel Celaá; a la de Administración Territorial, Carolina Darias; al ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska, e incluso a la propia esposa del presidente.

Tamaña irresponsabilidad –de las personas citadas, de momento hay tres que han dado positivo en el test del coronavirus, y no se sabe el número de asistentes a la manifestación que fueron infectados en la misma– sería ya motivo para la dimisión inmediata de, al menos, los miembros del Gobierno que acudieron. Por todo ello, Sánchez debería pedir perdón. Al menos los de Vox, que también cometieron un grave error celebrando ese mismo día un acto en Vistalegre al que acudieron 9.000 personas, lo reconocieron y pidieron perdón por ello.

Sánchez también debería pedir perdón a la ciudadanía por consentir que su vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, se saltara la cuarentena a la que estaba sometido por mor del positivo de su mujer y se presentara el sábado en el Consejo de Ministros. ¿Qué ejemplo se da a los ciudadanos, a los que se les pide que permanezcan encerrados en sus casas, mientras Iglesias hace de su capa un sayo y el presidente se lo permite?

El Gobierno, con su presidente a la cabeza, es el menos indicado para hacer frente a una grave crisis sanitaria que aparejará otra de tipo económico, porque lo que ahora se necesita es unidad, fortaleza y un liderazgo institucional y político que se ponga al frente de la ciudadanía. Este Gobierno, con sus apoyos independentistas, estaba concebido para hacer todo lo contrario a lo que ahora se necesita. Lo sensato sería que, una vez superada la pandemia, Sánchez rectificara, rompiendo sus lazos con Podemos y con los independentistas, para a continuación buscar un gran pacto con los partidos constitucionalistas o convocar elecciones. Me temo que no hará una cosa ni la otra.

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