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Cristina Losada

Artur Mas, nuestro aprendiz de bombero torero

Es conmovedora la preocupación de CiU por las dimensiones del incendio. Cuando hablan de esa manera, se diría que nada han tenido que ver.

Cristina Losada
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Es conmovedora la preocupación de CiU por las dimensiones del incendio. Cuando hablan de esa manera, se diría que nada han tenido que ver.

Para Orwell había cinco cosas importantes en la guerra de trincheras: leña, comida, tabaco, velas y el enemigo. Como lo escribió en su Homenaje a Cataluña, nos viene bien al caso. En la trinchera donde se ha metido el nacionalismo catalán, reducen a dos aquellos ingredientes. Con el enemigo y leña, basta. Es más, basta el enemigo, pues el enemigo proporciona la leña. Así, advierte CiU que la decisión del Gobierno de impugnar la declaración soberanista del Parlament, añade combustible al fuego separatista. "Sólo alimenta el separatismo", dejó dicho Durán i Lleida. Ah, ¿pero no están los suyos por separarse de España? ¿No deberían, entonces, ponerse muy contentos? Tendrían que celebrar que el separatismo vaya a crecer gracias a que el enemigo, siempre torpe, echa gasolina al fuego. Pero resulta que no, que se nos muestran consternados.

Es conmovedora la preocupación de CiU por las dimensiones del incendio. Cuando hablan de esa manera, se diría que nada han tenido que ver, que no han atizado las llamas, que estamos ante un fenómeno de combustión espontánea, que ellos, los nacionalistas moderados del cuento, se esfuerzan por sofocar para dejarlo en unas brasitas confortables de mesa camilla. Ya lo hizo Mas cuando la manifestación de la Diada: la calle había hablado y él sólo fungía de portavoz, dando a ese caudal la salida del referéndum. Así suele intimidar el nacionalismo a los gobiernos de España: hagan lo que yo quiero o no habrá bombero capaz de apagar la hoguera que les he preparado.

El Gobierno estuvo en un tris de esperar sentado a que la hoja de ruta de Mas se cayera sola, pero hubiera sido una imprudencia, amén de un signo de debilidad política. A diferencia de previas y similares resoluciones del Parlament, esta vez había una voluntad explícita de convocar la consulta como fuera, que es fuera de la ley. Otra cosa es la credibilidad de Mas y que pocos crean que vaya a hacerlo. A las palabras en forma de resolución parlamentaria no se las lleva el viento. Como concluía su análisis del asunto el catedrático Francesc de Carreras:

"[...] la redacción del texto aprobado es una clara instigación a los ciudadanos a que vulneren el sistema constitucional y, por tanto, se trata de una resolución parlamentaria con indudable valor jurídico que puede y debe ser recurrida por el Gobierno ante el TC por la vía que establece el artículo 161.2 de la Constitución".

En cuanto al incendio que pronostican los convergentes, hay que reconocer una coincidencia con la realidad: ellos ya se están quemando.

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