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Cristina Losada

El Gran Timonel y el Zentrum de nunca acabar

Los socialistas no aspiran a hacer creer que son buenos gestores, sino a convencer al personal de que sólo ellos mantendrán el subsidio de paro, la pensión, la ayudita extra, la subvención y la mamandurria.

Cristina Losada
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Días atrás, un amigo planteaba una pregunta inquietante. De haber sido Rajoy el líder del Zentrum alemán durante los primeros años treinta, cuando los nazis manifestaban con meridiana claridad su intención de perseguir a los judíos, ¿hubiera eludido hablar de ello porque no preocupaba a los ciudadanos tal asunto? Cabe pensar que en una Alemania hundida en la depresión económica y asediada por el paro y la inflación, las amenazas a los judíos no quitaran el sueño a muchos. La comparación, cierto es, requiere salvar distancias, pero ilumina los defectos de ese argumento que se ha buscado el partido de la oposición para evitar hablar de otra cosa que no sea la crisis económica.

El PP no desea entrar en cuestiones "que dividen". Esto es, en temas impregnados de ideología. Pero ni refugiándose en la economía puede librarse de esa peste. El gabinete Zapatero, contra lo que dicen, habla ahora de la crisis constantemente. Lo hace para restarle importancia, para eludir responsabilidades o para asegurar que sabe cómo afrontarla. Pero habla de ella, sobre todo, para garantizar que incluso cuando las vacas flacas queden en puro pellejo, las prestaciones sociales no sufrirán merma de ningún tipo.

El Gran Timonel acaba de formular tamaña promesa ante los fieles compañeros de UGT. Y su oficialidad y marinería vocean desde hace meses el mensaje clave que la acompaña: con la derecha, habría recortes. Los socialistas no aspiran a hacer creer que son buenos gestores, sino a convencer al personal de que sólo ellos mantendrán el subsidio de paro, la pensión, la ayudita extra, la subvención y la mamandurria. O sea, quieren que la gente permanezca en el mundo de la fantasía, que es un territorio inmune al embate de la prueba empírica.

Esa atracción de feria en la que han de vivir los españoles mientras caen chuzos de punta, ese siempre renovado País de las Maravillas, se monta con ayuda de un instrumento muy útil que se llama ideología, que para eso ha estado siempre. Frente al cliché de que la izquierda reparte aunque haya poco y que la derecha recorta aunque haya mucho, no hay recetas económicas que valgan. El PSOE encubre su ineptitud ordeñando la vieja ubre ideológica de un modo elemental a fin de que lo entienda cualquier damnificado por la Logse. Y el PP renuncia a atacar el meollo de ese truco. Ya ha dicho Rajoy que en política económica no hay "derechas" ni "izquierdas". No vaya a ser que a alguien se le ocurra pensar que son de derechas las soluciones que propone.

Tertuliana de Es la Noche de Dieter.

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