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El Atlético tiene miedo al Metropolitano

La ansiedad del equipo en casa empieza a ser patológica. Pasó otra vez en el 1-1 frente al Rayo.

La ansiedad del equipo en casa empieza a ser patológica. Pasó otra vez en el 1-1 frente al Rayo.
El Atlético le tiene miedo al Metropolitano | EFE

Uno de los principales problemas que puede tener un equipo y que le puede llevar a fracasos competitivos graves es la falta de personalidad y el Atlético, de momento, muestra síntomas claros de ser un equipo acongojado. Está asustado. Es superado por la circunstancias. Sobre todo en el Civitas Metropolitano. Y lo peor de todo es que lleva mucho tiempo siendo así. Se ganó la Liga con el estadio vacío, incluso con algunos jugadores como Lemar disfrutando más de ese silencio que de 60.000 gargantas animando, pero el regreso de los aficionados al campo parece haber atenazado al equipo de manera inexplicable.

¿Pruebas de lo que digo? Derrotas el año pasado ante Mallorca o Levante. Debacles en Champions que solo se pudieron revertir con victorias fuera de casa. El 0-2 de este año ante el Villarreal. El pésimo partido frente al Girona aunque se ganase. Y por último lo que pasó ayer ante el Rayo Vallecano. Son pruebas claras de que dar un pase en el Metropolitano a algunos jugadores, internacionales, les supone un problema y no se entiende que sí se aguante la presión en estadios como el Sánchez Pizjuán, Mestalla o San Mamés y que con 1-0 ante el Rayo en el Metropolitano, el equipo se vuelva loco cuando falla dos ocasiones.

Ante los vallecanos, el Atlético realizó una primera parte notable y todo hacía indicar que en la segunda solo habría que rematar la faena, sin embargo, el equipo, en cuento perdió un poco el control del choque, empezó a dar muestras de ansiedad. Solo Griezmann supo manejarse bien en ese contexto. Solo se vio al francés, líder dentro y fuera del campo, decir a gritos a sus compañeros que mantuviesen la calma. Él y Simeone pedían calma mientras que el resto o le echaba la bronca al compañero o ponía cara de "a mí no me mires que yo no tengo la culpa". Un solo líder entre 11 futbolistas no es suficiente en el fútbol actual. El mejor Atlético siempre ha tenido, como mínimo, cuatro o cinco futbolistas de jerarquía que en caso de dudas miraban al que tenían al lado para decirle sin palabras que se acababan las tonterías en ese momento. Eso no pasa a día de hoy.

Ahora, no hay líderes en el vestuario del Atlético. No hay personalidad. Koke, por ejemplo, es un capitán tranquilo, un gran ejemplo de trabajo y compromiso, pero no es de dar collejas a los compañeros que están dormidos. Tampoco Oblak. Giménez podría hacer este papel, igual que Savic, pero su autoridad se reduce por las continuas lesiones que tienen. ¿Cómo vas a liderar si muchas veces no estás ni siquiera en el terreno de juego? Por todo eso se entiende que un jugador como Yannick Carrasco esté desaparecido más de dos meses y nadie le diga absolutamente nada. Que se empate ante el Brujas y al día siguiente toque día de bromas entre Joao y De Paul en el entrenamiento. Tampoco se impone Simeone, que en muchas ocasiones da titularidades a jugadores que o le faltan el respeto al club o ni siquiera están para ser de la partida. Lemar, por ejemplo, aparte de ser de cristal ha firmado varios partidos muy malos y ayer, zasca, al once. ¿Cuál es la sensación Cholo? Que se puede ser titular en el Atlético con una nota media individual de 4,5. Que te puedes tocar las narices unos meses y tu futuro en el equipo está asegurado. Y que en el Atlético se pierde o se empata y al día siguiente, juegos y sonrisas en el entrenamiento, porque con cumplir el objetivo final vale.

El Atlético, sobre todo como club, tiene que empezar a pensar si quiere ser un equipo grande de verdad y dar el salto de calidad que le falta o si quiere seguir viviendo en la comodidad de acabar entre los cuatro primeros y ya. Porque lo que se ve a día de hoy es que en el club permiten la mediocridad y la falta de exigencia. Son capaces de mantener jugadores durante años que no han tenido más de 3 meses buenos. Premian la irregularidad o, mejor dicho, no les importa la irregularidad. Fomentan ir a por el 5 a final de curso. Jugadores que se lesionan, otros capaces de hacer un semestre entero a medio gas, futbolistas que se enfadan, niñerías, un fichaje como el de Reguilón que llega lesionado y aún no ha debutado... en el Atlético, se permite eso, siempre y cuando se quede entre los cuatro primeros. Lo he dicho muchas veces: Gil Marín solo baja a golpear la puerta cuando ve que van quintos. En otros equipos se hubiese bajado anoche al finalizar el partido ante el Rayo para preguntarle a unos cuantos si prefieren irse ya con sus países y preparar el Mundial, porque, seamos sinceros, a muchos se les están pagando una pretemporada de lujo en Madrid.

Este Atlético está en un momento decisivo de su historia reciente. Ya no hay ni rastro de los guerreros del Cholo. Ni rastro. No queda casi nada del equipo que disfrutaba jugando en casa. Es vital recuperar eso. Si el club quiere ser grande que lo demuestre y suba el listón de la exigencia. ¿Tocarse las narices varios meses? Fuera del equipo. ¿Lesionarse cada dos por tres? Fuera del equipo. ¿Rendimientos bajos por falta de calidad? Fuera del equipo. Pero claro, eso depende también de que se baje al vestuario en noches como la de ayer, no solo cuando se va quinto en Liga. En conclusión: no se le puede tener miedo al Metropolitano y el Atlético se lo tiene.

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