Menú
EDITORIAL

Carmena miente y debe dimitir

Ha quedado claro que Carmena está dispuesta a amparar comportamientos que lesionan derechos básicos, que su hipocresía es infinita y que es una mentirosa.

EDITORIAL
0

Habría resultado poco creíble que, cuando el pasado viernes Libertad Digital y esRadio publicaron la primera noticia sobre el escándalo, Manuela Carmena se hubiese alejado del impresentable comportamiento de su marido o alegado que desconocía la mayor parte de los hechos. Pero siempre quedaría la duda y estaría en su derecho de reclamar para sí la presunción de inocencia, pese a que éste sea un concepto jurídico que no siempre cabe aplicar en política.

La reacción de la candidata de la franquicia en Madrid de Podemos, sin embargo, fue muy distinta: el sábado emitía un comunicado absolutamente falaz y distribuía por las redes sociales un minúsculo fragmento de un auto judicial -del que Libertad Digital ya había informado, por cierto- que en ningún caso justifica ni da carta de legalidad a los desmanes que su marido cometió contra un grupo de trabajadores.

Esto, junto al hecho de que fue la receptora de todos los bienes de su marido en pleno escándalo, la hace cuando menos cómplice de un abuso mayúsculo que, es importante recordarlo, sí ha sido condenado por la Justicia. Y además la convierte en una inmensa hipócrita: incluso un político que preconizase las bondades del despido libre tendría que someterse a la ley en su actividad económica; pero cuando uno se presenta como adalid de los derechos de los trabajadores es impresentable que en cuanto tenga la menor oportunidad se dedique a explotarlos vilmente y utilice las argucias legales a su alcance para no pagarles. Es un comportamiento que deja claro el tipo de persona que se es: alguien en quien no se puede tener un mínimo de confianza.

En lo que ya sólo puede ser calificado como una crueldad intolerable, Carmena se ha querellado contra unos trabajadores que son los grandes perjudicados de este asunto, pues no sólo se han visto sometidos a abusos laborales, sino que, en algunos casos, estuvieron hasta un año sin cobrar.

Pocos ejemplos mejores de un poderoso abusando de su posición frente a los que se encuentran en una clara desventaja económica, legal y social. Pocos ejemplos más claros de "la casta" contra "los de abajo", por usar las expresiones de las que habitualmente abusan los compañeros electorales de Carmena.

Un responsable público que trata así a sus trabajadores no tratará mejor a sus votantes; de hecho, Carmena demuestra un desprecio indignante por la opinión pública cuando no sólo miente, sino que lo hace de una forma absolutamente burda: hasta el menos formado de los madrileños es capaz de entender la diferencia entre un auto y una sentencia; y, por mucho que se esfuerce en hacer creer lo contrario, cuando un juez dicta el sobreseimiento de un asunto no cambia en nada la condena sobre otro.

En unas pocas semanas de vida política ha quedado claro que Carmena está dispuesta a amparar comportamientos que lesionan los derechos básicos de los trabajadores, que su hipocresía es infinita y que es una mentirosa. Si esto no es suficiente para que dimita o su partido la fuerce a irse, quedará aún más claro qué entiende Podemos por ejemplaridad pública y lucha contra los abusos.

En España

    0
    comentarios

    Servicios

    • Inversión
    • Seminario web
    • Podimo
    • Tienda LD